Tránsito sopla un siglo de velas

Centenaria en Salamanca. Tránsito Rodríguez Sánchez acaba de entrar en el exclusivo club de quienes llegan al siglo de vida con mucho que contar y ganas de hacerlo. Sorprende tanto por su fortaleza como por su coquetería y demuestra así que la edad no está reñida con el espíritu. ¡Felicidades!

El 26 de enero de 1912 Tránsito Rodríguez Sánchez venía al mundo en Carbajosa. El mismo día aunque 100 años después esta salmantina recibe con una sonrisa las felicitaciones que le llegan después de haber cumplido un siglo de vida.

 

Familiares, compañeros y responsables del Costa Zurgüén no han querido que para Transi sea un cumpleaños cualquiera. Después de 14 años en el residencial se siente como en casa "porque aquí me tratan muy bien y hasta la 'jefa' me ha felicitado y me vendrá a ver", señala refiriéndose con cariño a la directora María Matellanes González. Por eso acepta de buen grado la fiesta que la han montado con el grupo Sones Trianeros poniendo la música más alegre a su efeméride.

 

Transi habla junto al ramo de flores que cada año le envía su sobrina Fili -su única familia puesto que nuestra centenaria no tuvo hijos en su matrimonio-, y también junto al cartel de felicitación preparado por María Iglesias, gobernanta y cabeza pensante del homenaje. "Lo leo perfectamente. Las letras pequeñas ya no puedo, pero estas sí porque vista aun tengo así que también me entretengo con la televisión o paseo por aquí. No me puedo quejar, no he sido una mujer de muchos achaques aunque a la calle no salgo, no vaya a ser que me vaya a caer. A veces cuando pienso en tantos años me dan ganas de llorar pero después digo ¿y por qué voy a llorar? Si los hago bien hechos están", reconoce.

 

Tránsito habla del hoy con tanta claridad como del ayer, como de aquellos días en los que regentaba una pensión en la capital, en Madrid. "La tuve abierta durante 24 años y yo sola la saqué adelante", rememora. "Tenía 7 dormitorios con dos camas y a todos los daba de comer y tenía que pelear si alguno al verme sola pretendía no pagar. Era un negocio y si no cobraba no se mantenía, así que de eso nada", señala enérgica. 

 

Como mujer empresaria que fue “la cosa está mal pero también ha habido otras épocas malas. Eran tiempos diferentes porque ahora parece que se vive mejor porque antes parece que había más miseria. Mira esto donde yo vivo no existía y nos tratan bien”. 

 

Transi no piensa más que en el día a día aunque hasta ahora su salud de hierro permite aventurar que después del 100 se celebrará el 101. “Ahora tengo un poco de tos pero eso, aunque yo no como mucho, con unas sopitas de ajo se cura. ¡Qué ricas!”.