'Torre de fuego': 1.034.423 euros por fuego de gas y una consola de mando

Más de un año después de su estreno parte de los equipamientos anunciados no están. La consejería de Interior que presidía Alfonso Fernández Mañueco, 'engordó' en su día el proyecto con características que ya tenía el parque salmantino y hasta con un rocódromo que pagaron los propios bomberos.

La millonaria inversión en la 'torre de fuego' del parque de Bomberos de Salamanca se presentaba como una instalación pionera y que aumentaba el potencial de las dependencias del servicio de extinción de incendios de la ciudad de Salamanca. No era para menos, teniendo en cuenta la inversión de más de un millón de euros. Sin embargo, en la biografía oficial de la inversión constan actuaciones que no se han llegado a realizar y se confunden instalaciones que ya existían con las nuevas, quizás en un afán por engordar la entidad de la actuación y hacer más pareja la gran inversión con la apariencia.

 

Cuando en febrero de este año el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, acudió a una visita al centro, la información oficial hizo hincapié en la variedad de equipamientos: aulas de formación, sala de conferencias, sala de control de esfuerzo, vaso de prácticas subacuáticas, patio de maniobras, rocódromo... en ningún momento se especificó que estas características eran las del parque de Bomberos desde que se construyó nuevo en 1995 y que ni un euro del 1.034.423 invertidos había ido a la instalación.

 

La realidad es que la totalidad de la inversión fue para la instalación de los nuevos equipamientos de 'torre de fuego', porque la torre en sí ya estaba construida. Y llama la atención que se incluyan en la actuación no solo equipamientos del parque ya existente, sino el rocódromo que pagaron de su bolsillo los propios bomberos. La nueva instalación corrió a cargo de Dräger, una especialista alemana, que es también proveedora de material para los bomberos en alguna de las licitaciones que lanza periódicamente el Ayuntamiento de Salamanca; además, también proporciona material sanitario a la Consejería de Salud de Castilla y León a través de la rama médica de la misma empresa.

 

Y, ¿qué se instaló por este precio? Cuando el 31 de enero de 2011 se proporcionó la información oficial sobre la actuación, se enumeraban los equipamientos y reformas que se iban a llevar a cabo para adecuar la torre de maniobras: "la protección de la estructura y de las estancias que vayan a soportar altas temperaturas con fuego real, la instalación completa de gas propano canalizado para la alimentación de los simuladores, instalación completa de red eléctrica protegida, un completo sistema de ventilación, un sistema de monitorización de gas, sistema acústico y una red de diez cámaras térmicas y un sistema de generación de humo con regulación de opacidad".

 

La torre ya contaba con una instalación para simular actuaciones reales y entrenarlas, que es su función, y lo que se hizo fue sustituirla por este nuevo equipamiento. Como ya ha informado este medio, algunos de estos equipamientos presentan deficiencias, como la instalación eléctrica protegida (con cables expuestos al agua) o el completo sistema de ventilación (que saca el humo fuera del edificio en vez de dejarlo dentro). Y el funcionamiento de otros deja bastante que desear: fuentes del cuerpo aseguran que el sistema de generación de humos funciona con una parafina que genera un humo pesado que cae al suelo... justo al revés que en un incendio.

 

De otros equipamientos mencionados no hay, según las fuentes consultadas, ni rastro. Nadie ha visto las diez cámaras térmicas, ni el sistema acústico ni los sensores de gas, de temperatura y de agua que integran el sistema de control y que permiten hacer seguimiento de las prácticas que se realizan y hacen de red de seguridad. Así que las conducciones (algunas, al descubierto), los quemadores que generan el fuego para las simulaciones y el panel de control, que sí están, son casi los únicos signos del millonario gasto que tienen sentido. Y no mucho, porque el fuego que provoca el gas tampoco se comporta como el de un fuego real: no arde ni se apaga igual.

 

El resto de la instalación la completan una serie de habitaciones para hacer las prácticas y que simulan diferentes elementos: hay una en el sótano para hacer prácticas de modos de actuación en caso de incendio de un automóvil, hay simuladores de incendios en un armario eléctrico, en un contador de gas y en el mostrador de un almacén, en la planta primera un simulador de incendio en una oficina y, en la planta segunda, simuladores de incendio en una vivienda con diferentes focos, una cama, un sofá y una televisión.

 

La entidad de la actuación y del equipamiento instalado siembra dudas sobre la cuantía de la inversión, que parece elevada para las características de lo que se ha conseguido y, muy especialmente, por la reducida utilidad y deficiencias que presenta el equipamiento de la torre, que los bomberos insisten no les es útil para entrenar situaciones reales.

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