Tiétar, mon amour!

Diego Garzón, candidato al Congreso por Ciudadanos Ávila

Por Diego Garzón, candidato al Congreso por Ciudadanos Ávila

Llevo tres días y casi otras tantas noches recorriendo el Tiétar. Esta comarca siempre ha sido para mí un paraíso que relaciono con momentos de felicidad, de pura vida como dicen allende los mares. Pocos sitios hay tan bonitos y reales en el planeta. Los habrá más bonitos pero tienen el aroma de cartón piedra, o están infestados de turistas o les falta alma para ser esto. Pero a lo que iba, el Tiétar tiene quizá la culpa de que yo llegara a trabajar de intérprete, me explico:
 
 
En el año 1984 mi madre decidió presentarse a unas oposiciones. Ella trabajaba en la Milagrosa como profesora de literatura y decidió pasar a la pública. Durante los meses de verano tenía que estudiar y por ello decidió que sus tres churumbeles no podían estar dando murga sin parar. Y ahí apareció Casavieja. Allí pasé yo el verano, con mis hermanos y, sobre todo, aprendiendo inglés. Tenía solo 10 años pero de aquel verano surgió mi locura por los idiomas que me ha hecho aprender sin parar desde entonces.
 
 
Estos días han sido enormes, intensos, vivos, llenos. Estos días hemos estado en Sotillo, la Adrada, Lanzahíta, Arenas, el Hornillo, Casavieja (hello, my name is Diego).
Estos días he podido ver que esta tierra ya no merece ser dejada de lado. Hay que hacer algo, romper ese ser tierra de nadie y acabar con su aislamiento.
 
 
Lo que más me ha llamado la atención es el comentario que me hacía hoy una mujer de unos 50 años. Me decía que de pequeños siempre se decía la frase de " no conozco Ávila gracias a Dios". Ir a Ávila siempre era sinónimo de médico, mal rollo, hacienda, burocracia o cosas peores. Y nosotros en la capital ajenos a todo esto.
 
 
Hoy puedo decir que estos días de Tiétar me han llegado dentro, me han hecho mejor. Escribo estas líneas desde el salón de mi casa en Ávila soñando con que los habitantes del Tiétar digan por fin: conozco Ávila gracias a Dios.