Stop Desahucios denuncia en Valladolid un desalojo "salvaje" en Zamora

Acto de la plataforma ante la sede de la financiera en la calle Santiago para frenar el desahucio de una familia zamorana que, con la vivienda pagada, solicitó un préstamo de 20.000 euros destinado a reformas y, al no poder afrontarlo por la crisis, se enfrenta a perder su casa y pagar 40.000 euros.

La historia no es nueva, pero no deja de ser demodelodera. Una familia de Zamora (el matrimonio, una tía y la madre de uno de ellos), solicitó en su momento un préstamo de 20.000 euros para realizar diversas obras de mejora en una vivienda que ya tenían pagada. Acudieron a la financiera Fincasa y finalmente cerraron una operación por esa cantidad al 13% de interés más un 29% de demora en caso de impago. Acudieron al notario que, según los afectados, no les realizó ninguna consideración al respecto. Firmaron y comenzó su calvario.

 

Con la llegada de la crisis, el paro golpeó de lleno a esta familia que se quedó sin medios para afrontar este préstamo. La tía puso a disposición sus 600 euros de pensión, pero resultaban insuficientes. A la vuelta de un año dejaron de pagar. No por nada, simplemente porque no tenían posibilidad alguna de afrontar ese préstamo.

 

Ahora la financiera les pide la vivienda y el préstamo con sus correspondientes intereses (sobre los 40.000 euros). La sombra del desahucio no solo les amenaza. Este martes en un juzgado de Zamora se celebraba la subasta que finalmente ha quedado desierta. Allí han estado también miembros de la plataforma Stop Desahucios del movimiento 15M Valladolid. Al menos se ha ganado tiempo. Fincasa tiene 20 días para decidir si se queda con la casa con un valor del 60% de la tasación. 20 días más para esta familia zamorana que intentará renegociar con la financiera un método de pago que se adapte a lo que realmente puedan afrontar para conseguir salvar una casa ya pagada.

 

Mientras, en la calle Santiago de Valladolid, donde se encuentran las oficinas de Fincasa, Stop Desahucios protestaba por este "desalojo salvaje" e intentaba, sin fortuna, hablar con representantes de la financiera. No hubo suerte. Tampoco para este periódico. Pero nadie respondía al teléfono ni abrían sus puertas.