Siete consejos para superar la Navidad sin engordar

Colaborar en el menú, evitar los ayunos o comer con fundamento son sólo algunos de los consejos que pueden ayudar a sortear los excesos en los que muchas veces caemos a la hora de afrontar las comidas navideñas.

Si somos los encargados de preparar la comida, Cristina Abad, farmacéutica especialista en nutrición y autora del blog 'Comiendo Salud', sugiere en primer lugar elegir opciones ricas y a la vez saludables; si por el contrario vamos invitados, aconseja aportar al menú algún plato que sepamos que va a ayudarnos a comer de una forma más sana, ya sea una ensalada especial o verduras.

 

Otro consejo de la nutricionista es no ayunar para comer, pues, según su experiencia, no tiene sentido que el 24 de diciembre, en previsión de la cena de Nochebuena, almorcemos una pieza de fruta y nos saltemos la merienda porque así "compensamos" lo que nos vamos a exceder en la cena.

 

Por una parte, la especialista nos advierte de que llegaremos a la cena literalmente "muertos de hambre" y devoraremos todo lo que nos pongan por delante. Es más, asegura que lo haremos con premeditación y alevosía, ya que "para ello hemos estado pasando penurias el resto del día".

 

Avisa de que otro problema añadido es que nuestro organismo habrá entrado en "modo ahorro" al verse privado de alimento, y por tanto de fuentes de energía externas, durante un período largo de tiempo. Según Cristina Abad, esto significa, por una parte, que tenderemos a ahorrar energía, disminuyendo el gasto y nuestro metabolismo y, por otro, será mucho más eficiente a la hora de almacenar en forma de grasas la energía que le aportemos con los alimentos tras el período de ayuno.

 

Tampoco aconseja ayunar por haber comido. "Si has comido más de lo normal y encima has añadido alguna que otra copa, no tienes por qué saltarte las comidas posteriores en un afán de nuevo de compensar", señala.

 

Tras un mayor o menor exceso, considera que deberemos adaptar la siguiente comida de forma que complemente la anterior pero sin llegar a prescindir de ella. Así, si tras la comida de Navidad sólo nos apetece cenar un caldito y un yogur, o una tortilla francesa y una infusión, estaremos haciendo lo correcto.

 

COMER CON FUNDAMENTO

 

Un cuarto consejo es llenar el plato 'con fundamento'. A no ser que la comida llegue emplatada ya a la mesa, la especialista sugiere que hay que intentar servirse uno mismo y tener en cuenta que seguramente lo que esté en el plato, nos lo terminaremos comiendo.

 

Tampoco cree que tengamos que hacer que nuestro plato parezca pobre, porque nos dará inconscientemente sensación de escasez y privación. En su opinión, el plato debe verse variado y convenientemente abundante sin resultar abarrotado. Se puede probar de todo lo que apetezca siempre y cuando lo hagamos en cantidades adecuadas según las grasas y azúcares que aporten.

 

Otro de sus consejos es esperar unos minutos antes de repetir, ya que quizás sirva para darnos cuenta de que nos empujaba más la gula que verdaderamente el hambre.

 

También nos insta a tener claro que el alcohol y el azúcar no quitan la sed. "Como en casi todo, en la moderación está el secreto y que nunca debe faltar al lado de nuestra copa de vino otra mayor de agua a la que debemos acudir a menudo durante la comida para hidratarnos y apagar la sed", recomienda.

 

DECIR NO A LAS SOBREMESAS ETERNAS

 

No a las sobremesas eternas es otro de los consejos para superar la Navidad sin engordar. Según la especialista en nutrición, una vez hemos terminado de comer, no tiene sentido alargar las horas frente a bandejas de turrones, polvorones, chocolates o peladillas, ya que inevitablemente seguiremos comiendo por inercia, distraídos por la conversación. En su lugar, sugiere proponer un cambio de ambiente sirviendo un café o una infusión ya lejos de la mesa, o animando a realizar alguna actividad como dar un paseo o jugar un rato con los niños.

 

Otra de sus recomendaciones es repartir entre los comensales las sobras de la comida, o bien congelarlas directamente y utilizarlas más adelante en platos de 'reciclaje' como lasaña, mousaka o croquetas.

 

"Si por algo se caracterizan estas fiestas es precisamente por la abundancia tanto de alimentos como del tiempo que permanecemos ante ellos. Así que saboréala, alaba al cocinero/a y aprovecha para hablar y reír con todas esas personas que puede que mañana, al contrario que la comida, ya no estén cerca", aconseja la experta.