Sexting, la pesadilla de padres con hijos adolescentes

Sexting (Foto: E. P.)

Cada vez es más común que los jóvenes compartan en sus redes sociales todo lo que hacen en su día a día: sus viajes, sus imágenes de fiesta o hasta sus desayunos.

Cada vez es más común que los jóvenes compartan en sus redes sociales todo lo que hacen en su día a día: sus viajes, sus imágenes de fiesta o hasta sus desayunos. Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería son su refugio y en ellas vuelcan toda su vida sin preocupaciones pero no siempre son un lugar seguro.

 

El estudio Consumer Security Risks Survey, elaborado por Kaspersky, explica que un 26% de los usuarios españoles ignora los ajustes de privacidad que puede configurar en sus cuentas en redes sociales y publica todo el contenido de forma pública sin tener en cuenta el efecto que esto puede tener.

 

Dentro de esta práctica generalizada de compartir todo, ha proliferado entre los adolescentes y jóvenes de todo el mundo el "sexting", un fenómeno peligroso consistente en intercambiar información íntima mediante fotografías o vídeos a través de aplicaciones de mensajería.

 

Esta nueva moda puede conllevar que las imágenes íntimas de los jóvenes lleguen a manos equivocadas y hasta llegándose a publicar en páginas webs pornográficas o ser usada por cibercriminales para chantajear a las víctimas.

 

"Muchos usuarios no son conscientes de los peligros del mundo virtual". La imprudencia, en muchas ocasiones de manera inconsciente, puede jugar una mala pasada a los jóvenes que intercambian imágenes o vídeos con contenido sexual.

 

"Hay que disfrutar del verano y compartir diversión, pero teniendo cuidado con compartir nuestra intimidad y la que nos rodea cuando no procede", asegura el director general de Kaspersky Lab Iberia, Alfonso Ramírez.

 

"Sin embargo, los peligros de esta práctica van más allá. Muchos usuarios se convierten en objeto de acoso por parte de sus compañeros de colegio o de universidad. De hecho, el ciberacoso es la mayor preocupación para más de la mitad de los padres españoles", conluye Ramírez.

 

1. Hay que prestar atención a qué se comparte y con quién se comparte. No hay que intercambiar fotografías o vídeos con contenido sexual a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea. Puede que esa imagen sea compartida sin consentimiento.

 

2. No se puede bromear con este tipo de imágenes o vídeos. Tampoco hay que compartirlo para atraer la atención de otra persona. Las consecuencias pueden ser muy graves.

 

3. Es aconsejable intalar una solución de seguridad que ponga especial atención en estos peligros.

 

¿Y si estos contenidos se hacen públicos? Tanto para víctimas como para progenitores, los expertos de Kaspersky Lab recomiendan seguir los siguientes pasos:

 

1. Si un contenido íntimo se ha hecho público, evita comentarlo en redes sociales e ignora todos los comentarios que se hagan sobre él. Evitarás atraer la atención de más gente.

 

2. Para eliminar ese contenido personal, puedes acudir al administrador de la plataforma e informarle de que esas imágenes o vídeos han sido publicados sin tu consentimiento. Se verá obligada a eliminarlos.

 

3. Si estas recomendaciones no son suficientes, lo mejor es contactar con un abogado y estudiar la legislación en materia de protección de datos personales y distribución de pornografía infantil.

 

4. Por último, y para poner fin al problema, es aconsejable denunciar el delito ante los organismos pertinentes, como la Policía Nacional (Brigada de Investigación Tecnológica) o la Guardia Civil. Para dirigirse a ellos puede hacerse a través: delitos.tecnologicos@policia.es y denuncias.pornografia.infantil@policia.es