Selectividad: Comienza la última batalla

Alumnos en el primer examen de Selectividad en el aula Magna de la Escuela Politécnica de Ávila.
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Los 643 alumnos abulenses que este año se presentan a las Pruebas de Acceso a la Universidad llenaron las distintas sedes que este año vuelven a acoger los exámenes en un ambiente de nervios y ajetreo, lo que ya es un clásico de estas fechas para todos los alumnos, que buscan lidiar este último escollo previo a la nueva vida universitaria que los espera.

Ocho y media de la mañana. Las inmediaciones de la Escuela Politécnica y la Escuela de Magisterio de Ávila, como también estaba ocurriendo fuera de la capital, en Arenas de San Pedro y en Arévalo, empezaban a llenarse de chicos y chicas con los nervios a flor de piel. Apuntes en mano, sudor en la frente… El momento había llegado. ¡Comenzaba la Selectividad!

 

Durante esa media hora antes a la que estaban citados para el comienzo del primero de los exámenes, que este año correspondía al de Lengua y Literatura, los alumnos se fueron agolpando a las puertas de los centros mientras el nerviosismo se hacía cada vez más patente. Por los alrededores de la Politécnica aparecieron incluso varios representantes de alumnos la UCAV que, acompañados de un animador disfrazado de pájaro azul, trataron de calmar esos nervios de los futuros universitarios haciendo un espectáculo muy particular con música y bailes.

 

De repente, todos los alumnos se pusieron en movimiento. El reloj marcaba las nueve menos cinco y los pasillos de las Escuelas, llenos de carteles que invitaban a la tranquilidad y que deseaban suerte de cara a los temidos exámenes, se llenaban de carreras, ajetreo y aún más nervios. En pocos minutos las puertas de las aulas se cerrarían y empezaba la última prueba antes de volar hacía esa soñada vida universitaria.

 

Los estudiantes se fueron agolpando a las puertas de las aulas que les habían asignado y aún les tocaría esperar algunos minutos más hasta que la cuenta atrás llegó a cero y se hizo el silencio. Nueve y veinte minutos de la mañana y empezaban a oírse nombres y más nombres, hasta un total de 643 que en toda la provincia se presentaban este año a las pruebas. María García, Enrique Rodríguez, Silvia González, Natalia Cuenca… Los nombres iban sonando y los alumnos iban entrando y colocándose en sus respectivos pupitres.

 

Sobre sus respectivas mesas, se encontraron una hoja blanca con el distintivo de la Universidad de Salamanca y una pequeña hoja del tamaño de una tarjeta con las normas básicas a seguir… Las mochilas empezaron a llenar el suelo y un simple bolígrafo se convertía en la única arma que les quedaba a los temerosos luchadores que llenaban el aula. De nuevo se hizo el silencio. Los profesores comenzaban con la explicación previa y sólo la advertencia de que los teléfonos móviles debían estar apagados montó un ligero revuelo entre los presentes. El reloj marcaba ya las nueve y media en punto y los exámenes llegaban ya a las manos de los alumnos. La hora había llegado, comenzaba la última batalla, que tendrá su final el próximo jueves y que decidirá el futuro académico de todos estos valientes alumnos. ¡Suerte y al toro!

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