Sefarad y tres momentos de la historia judía en Ávila

Un mirador donde unir ciudad y necrópoli, pasado y futuro. Dos pueblos unidos y a la vez rivales que después de siglos siguen un camino juntos. Los jardínes de Sefarad serán un testimonio y conmemoración de la antigua necrópolis judía de Ávila

El Jardín de Sefarad no es un jardín al uso pero tampoco es un cementerio como los que estamos acostumbrados a encontrarnos, por lo menos en Ávila o en España, ya que en otros países y culturas los dejan sin vallar para que los vivos paseen entre los muertos y compartan sus vivencias.

 

Si nos situamos en la zona norte, la más visible, lo primero que nos encontramos es un mirador en cuyo final están las letras “Ávila Sefarad” escritas en hebreo, justo delante una zona acotada, en donde se han enterrado los restos encontrados en el cementerio judío y que salió a la luz con las obras del colector, y entre ambos elementos varias piedras y losetas de diferente tamaño que evocan esa necrópolis y que también llevarán las letras de “Ávila” o “Sefarad” según su colocación.

 

 

Según el arquitecto, Darío Álvarez, ha querido que esa algo diferente. Ha esto hay que añadir la utilización de una técnica japonesa, que traducida es algo así como “tomar prestado”,  en la que utilizando uno de los muros de las parcelas colindantes se consigue visualmente acercar la muralla al cementerio, jugando con la cercanía y lejanía de las dos culturas.

 

En cementerio tiene otra zona más recogida, el lado oeste, en el que podemos tener un momento de recogimiento y hablar con nuestros antepasados, nos lleva al camino que viene bordeando la pared del monasterio y desde el tenemos otra vista muy diferentes de la necrópolis judía.

  

 

Para Darío y Miguel A., los dos arquitectos del proyecto, fue muy emocionante ver como rabinos venidos de Londres, Nueva York y otras partes del mundo, daban el visto bueno a su proyecto y “sus antepasados recuperaban parte de lo perdido, se les volvía a dar el lugar que siempre merecieron”. Y es que han puesto el máximo interés en la correcta protección y valorización del hallazgo arqueológico, siempre de acuerdo con las costumbres, ritos y tradiciones judías.

 

Todo el jardín estará cubierto por una pradera natural, ya que la zona forma parte de una cañada real, para que las flores y el césped crezca a su antojo.

 

 

El proyecto

 

Cuando los restos de la antigua necrópolis judía salieron a la luz, desde la Consejería de Cultura y Turismo se redactó un proyecto que contribuye a la dignificación del lugar. Para ello se han invertido 11.000 euros, que contribuirán a dar un significado histórico y cultural al lugar.

 

Pero ha sido posible también gracias al “acuerdo con la Consejería de Fomento y Medio Ambiente y con el Ayuntamiento de Ávila, promotores de la obra inicial en la zona”. La Consejería de Fomento, encargada de las obras del colector ha realizado “una inversión de 50.000 euros, que se añaden a los más de 2 millones de euros invertidos en la obra de infraestructura de saneamiento que ya se estaba acometiendo en este lugar”.

 

 

Esta actuación se ha integrado en el programa Patrimonio y Desarrollo (PADE), que procura la vinculación armónica entre las infraestructuras para el desarrollo y la protección y valorización de los elementos patrimoniales.

 

Alicia García ha insistido en el hecho de que el patrimonio ha dejado de tener una consideración solo estética o artística para tener una dimensión social que implica a las personas y a los territorios.

 

Destacando la importancia que esta obra tendrá para Ávila y su participación en la Red de juderías de España.  

 

Ahora sólo falta poner en valor los restos encontrados en el cementerio musulmán.