Se cierra el telón de Cir&Co

Un momento de la puesta en escena de 'La roue de la mort', esectáculo inicial de Ci&Co. / Foto: María Sáez
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Acrobacias aéreas en las plazas del Mercado Grande y el Mercado Chico, y bajo carpa en la plaza de Adolfo Suárez y el atrio de San Isidro, espectáculos de payasos y marionetas en palacios y calles, pasacalles de circo y música en la calle, llenaron un año más las calles de Ávila de gente que disfruto a lo grande de las distintas disciplinas de las artes circenses.

Durante cuatro días, la ciudad de Ávila se ha vuelto a convertir en un gigantesco escenario para disfrutar de lo mejor de las artes circenses gracias a la segunda edición del Festival de Circo de Castilla y León, Cir&Co, que ha vuelto a cosechar un enorme éxito de público, que ha abarrotado plazas y palacios para disfrutar de un completo programa de espectáculos de numerosas disciplinas relacionadas con el mundo del circo.

 

En estas cuatro intensas jornadas se han celebrado una serie de espectáculos que se podían disfrutar todos los días y otros, los más grandes y espectaculares, que iban cambiando, con artistas llegados de países como España, Francia, Reino Unido o Italia, entre otros. Las funciones fijas fueron las que se hicieron bajo las dos carpas que se colocaron en la plaza de Adolfo Suárez, con Plein Feu Carrousel, Hendrix & Co y Mélimélo & Cie, y en el atrio de San Isidro, con el interesantísimo ‘Morsure’, de Cie Rasposo. Y junto a ello, la instalación sonora 'El drap-aire musical' de Francesc Miralles en la plaza de la Catedral, con la que pudieron disfrutar los más pequeños.

 

En cuanto a las representaciones de altura, y nunca mejor dicho, ya que se trataba en todos los casos de acrobacias aéreas, aunque mezclando otras disciplinas, comenzaron el jueves por la noche con ‘La roue de la mort’, de los franceses La Rotative, en el que los componentes de la compañía realizaban sobre un peligrosa estructura metálica coreografías aéreas y retos de equilibrios imposibles.

 

El viernes llegaba el turno para ‘L’Odeur de la Sciure’, de los también franceses Les P’tits Bras, un espectáculo de trapecio y acrobacia aérea en el que se hacía un viaje mágico al circo de comienzos del siglo XX en el que cinco acróbatas realizaron increíbles piruetas en dos trapecios colocados en una enorme estructura de estilo art nouveau.

 

El sábado y el domingo por la noche en el Mercado Grande sería el turno de Cie 220 Volts y a puesta en escena de su obra ‘Larsen’, un gran espectáculo de aéreos por el placer del riesgo, un espectáculo crudo que mezclaba circo y rock acrobático aéreo de gran potencia visual.

 

El mismo domingo, por la mañana y por la tarde, en este caso en el Mercado Chico, tenían su oportunidad L’épate de l’air con ‘Dancing Color Box’, que ofrecieron a abulense y visitantes un singular cuento al que dieron vida contorsionistas algo oxidados, jardineros atados, bailarinas, músicos y malabaristas. Y el sábado, en este último escenario, fue el turno de Albadulake y su obra ‘Las Expertas’, en el que cuatro mujeres huían de los estereotipos para llevar a escena un montaje cargado de fuerza y técnica y en la que se dieron la mano teatro, acrobacia aérea, equilibrios, aros y humor.

 

El programa se completó con el montaje de acrobacias, malabares y danza contemporánea ‘Involución’, del Duo Masawa, con numerosos espectáculos de payasos y marionetas, pasacalles de circo, música en la calle y un original y novedoso 'selfie' de narices rojas en el que participaron alrededor de 300 personas, todo ello en un ambiente mágico y único que los abulenses pudieron disfrutar un año más gracias a Cir&Co.

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