Se acerca el verano... diez consejos para tomar el sol con seguridad

"Frente al sol hay que se consciente y responsable", también a la hora de realizar una actividad al aire libre.

Ponerte un protector solar no significa que puedes estar tumbado bajo el sol durante horas y horas, ni que sea invencible al agua, la arena, la ducha y el paso del tiempo 'por siempre jamás'.

 

Un protector solar no te inmuniza frente al sol y, mucho menos, frente a las enfermedades acusadas por la radiación. Este sábado es el Día Mundial del Melanoma, el cáncer de piel más agresivo.

 

El sol es el principal factor de riesgo para desarrollarlo, por este motivo en Infosalus la dermatóloga Ariadna Ortiz-Brugués explica 10 claves que nos ayudarán a evitar la exposición prolongada de nuestra piel a la radiación ultravioleta.

 

"Frente al sol hay que se consciente y responsable", explica la dermatóloga y directora médica de los Laboratorios Pierre Fabre, recordando que el poder protector de estos productos depende de cómo tú los uses y de cómo complementes la protección frente al sol. 

 

Así, destaca que es importante que, siempre que nos expongamos a la radiación solar, acudamos con protecciones físicas: gorro, sombrilla, vestidos o camisetas y, como no, crema. Además, recomienda no bajar la protección que se usa que, por otra parte, deberá ser elegida dependiendo del fototipo de piel.

 

En cuanto al producto, "tienen que demostrar que son fotoestables", es decir que la capacidad del filtro solar permanece estable ante la exposición solar o del agua. "Si me compro un factor de protección 50+, y sigo las recomendaciones, que me asegure que a las dos horas sigue teniendo al misma protección, no un factor 15", explica.

 

CÓMO EXPONERSE Y NO QUEMARSE EN 10 CLAVES

 

1. Aplícate el protector solar antes de la exposición al sol y renueva frecuentemente su aplicación, sobre todo después de cada baño.

 

2. Exponte progresivamente al sol y evita la exposición solar entre las 12 y las 16 horas.

 

3. Evita las sesiones bronceadoras con lámparas de rayos UVA, ya que contribuyen a la aparición de cánceres cutáneos y aceleran el envejecimiento cutáneo.

 

4. En niños menores de 3 años limita la exposición solar a los extremos horarios, principio de la mañana o final de la tarde y protégeles con un fotoprotector de alta protección a fin de preservar el mayor tiempo posible su capital solar. En efecto, la piel conserva la memoria de todas las radiaciones recibidas durante toda la vida. Cuanto más importante ha sido la dosis de radiación recibida, mayor es el riesgo de aparición de cánceres en la edad adulta.

 

5. No olvides que también puedes quemarte realizando cualquier actividad al aire libre: montando en bicicleta, paseando, realizando deporte, en el jardín... En todas estas ocasiones aplícate un fotoprotector. "Hay que tener en cuenta que a cuánto más altitud mayor exposición solar", recuerda la experta, quien sobre todo destaca la importancia de extremar el factor de protección a la hora de esquiar.

 

6. Ten en cuenta aquellas circunstancias que comportan un riesgo suplementario o una falsa seguridad: altitud, nubosidad, superficies reflectoras (nieve, arena, hierba, agua), viento fresco...

 

7. Protégete con gorra y gafas de sol con cristales homologados capaces de filtrar los rayos UVA y UVB. A los niños, además, protégelos con una camiseta seca y opaca: una camiseta mojada deja pasar los rayos UV.

 

8. Sécate bien después de cada baño. El 'efecto lupa' de las gotas de agua favorece las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares aunque éstos sean resistentes al agua.

 

9. Bebe agua en abundancia y frecuentemente. El sol deshidrata nuestro organismo. Vigila sobre todo a las personas mayores, cuya sensación de sed está atenuada y a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termoregulación son todavía inmaduros.

 

10. Si adviertes que una peca o lunar cambia de forma, tamaño o color, consulta a tu dermatólogo.