Salamanca contabiliza 258 casos de violencia de género

Dos años. En Castilla y León llegan hasta 1.563 expedientes. Ayuda. La Junta publica una guía de actuación para los profesionales de Sanidad
ICAL
El consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Francisco Javier Álvarez Guisasola, explicó ayer que “entre el 10 y el 12%” de las mujeres que viven en pareja en la Comunidad sufren violencia de género, una cifra “ligeramente por encima de la media nacional, estimada entre el 8 y el 10%”. Según apuntó, “hay que tomar estos datos con muchísima prudencia porque quizá estamos viendo sólo la punta del iceberg, ya que hay muchos casos que se producen y que no se denuncian”. Así explicó ayer en la presentación de la guía de práctica clínica Violencia contra las mujeres en la pareja, una publicación editada por la Consejería de Sanidad con el objetivo de facilitar a los profesionales sanitarios la detección precoz de esta “lacra social”.

Guisasola recordó que en los dos últimos años, desde que se puso en marcha un plan de formación estable y continuado para ayudar a los profesionales y directivos a detectar este problema en los centros de atención primaria y de urgencias, se han registrado 1.563 casos en toda la Comunidad. La provincia con una mayor incidencia fue Valladolid (con 457), seguida de Salamanca (con 258), León (222), Burgos (188), Palencia (120), Zamora (111), Ávila (70), Segovia (69) y Soria (68). “El problema no es baladí, es importante. En ocasiones conlleva la muerte, y en otras graves lesiones, no sólo físicas sino también psicológicas”, aseguró el consejero antes de añadir que “es un grave problema de salud que hay que abordar con seriedad y contundencia desde el punto de vista sanitario, en todos los sitios donde se produzca”.

En los dos últimos años, cuatro han sido las mujeres que han perdido la vida a mano de sus parejas en la Comunidad. En su intervención, Guisasola recalcó que “las estadísticas en estos casos no son reales, porque muchas veces las personas que sufren esta violencia la soportan y no denuncian. Cuando la violencia es física, el profesional sanitario con todos los datos que tiene puede sospecharlo, y luego en interrogatorios sucesivos y a través de los servicios sociales se puede detectar, pero cuando no hay violencia física, y se trata de agresiones psicológicas, coacciones o amenazas, es mucho más difícil si la persona no lo denuncia”.

La presentación de la guía práctica tuvo lugar en el salón de actos de las Cortes de Castilla y León y contó también con la intervención de la profesora de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza, Dolores Serrat, y el director general de Asistencia Sanitaria de la Gerencia Regional de Salud, José María Pino. Además, se celebró una mesa redonda sobre el asunto Impacto de la violencia de género en los servicios de salud. La jornada, según explicó el consejero, se enmarca dentro del plan general anunciado por la Administración regional para combatir la violencia de género, una cuestión catalogada por la OMS como “un problema de salud que debe ser abordado en todos los países donde se produzca”.

Por ello, la guía aborda “desde un punto de vista muy didáctico los tres aspectos fundamentales para combatir desde el punto de vista sanitario la violencia de género”. Así, aludió a la prevención primaria (a través de programas de atención al embarazo, al joven o al adolescente), secundaria (con su detección en fase precoz y de cribado de mujeres con riesgo de padecer violencia de género) y terciaria (de intervención tras el diagnóstico, tanto en el campo sanitario como en el psicológico y judicial).