Rumanía, la mejor defensa para el retorno ocho años después

Ciprian Tatarusanu

La selección de Rumanía disputará su quinta Eurocopa en Francia este verano tras haber realizado una brillante fase de clasificación siendo el equipo con menos goles encajados, un total de dos.

 

FICHA TÉCNICA

-Participaciones en Eurocopas: Cinco (1984, 1996, 2000, 2008 y 2016).

-Títulos: --.

-Mejor resultado: Cuartos de final (2000).

-Palmarés: --.

-Cómo se clasificó: Segunda del Grupo C.

El equipo rumano vuelve a una gran cita continental ocho veranos después y lo hace con el objetivo de, al menos, igualar su mejor clasificación histórica, los cuartos de final del año 2000. Un penalti en los últimos minutos ante Inglaterra les permitió conseguir ese billete para cuartos, donde se toparon con una Italia que terminó siendo subcampeona del Viejo Continente y les privó de seguir estirando el sueño.

Igual le ocurre con los Mundiales, pues su última aparición data de 1998, precisamente en Francia. Los pupilos de Anghel Iordanescu, en el cargo por segunda vez desde octubre de 2014, ha conseguido un bloque muy sólido, capaz de llegar a esta Eurocopa sin haber perdido un solo encuentro en la fase de clasificación.

Su objetivo en Francia, es superar una fase de grupos, donde quitando la dureza del anfitrión, se medirá a rivales como Suiza y Albania, lo que hace aumentar sus aspiraciones de estar en unos cruces donde poner a prueba su solidez.

Cinco victorias y cinco empates le bastaron a Rumanía para acabar segunda del Grupo C, sólo superada por la sorprendente Irlanda del Norte, que terminó la fase con un punto más. Este éxito viene dado por, además de por Ciprian Tatarusanu, la seguridad de jugadores como Vlad Chiriches, del Nápoles, Dragos Grigore y el rayista Razvan Rat, entre otros.

TATARUSANU, UN SEGURO BAJO PALOS

En la portería está su mejor tesoro. La UEFA no ha tardado en reconocer al cancerbero de la selección de los Cárpatos como una de las estrellas a seguir en la cita. Ciprian Tatarusanu, a sus 30 años, afronta el reto más importante de su carrera. El guardameta de la Fiore mide 1,98 y ha recibido dos goles en diez partidos.

El cancebero parece estar viviendo una segunda juventud en el Calcio, donde ha dejado grandes intervenciones y ha permitido que el cuadro viola acabase en la quinta posición. Además, sus salidas son un punto fuerte que añade más posibilidades a los rumanos. En la fase de clasificación sólo Finlandia y Hungría consiguieron batirle una vez cada uno.

Debutó en 2010 con la selección rumana, pero desde entonces apenas ha disputado una treintena de partidos. Ha sido en el último tramo de su carrera cuando ha encontrado potencial para impresionar a los seleccionadores. Iordanescu le tiene como indispensable en su plantilla.

Ese es el gran aval de los rumanos que, por el contrario, no han sido excesivamente prolíficos en la portería contraria. 11 dianas, a una por encuentro, y muy repartidas en la formación. Para el gol, Rumanía cuenta con jugadores como Florin Andone, que dejará el Córdoba en el 'play-off' de Segunda, o el viejo conocido para la afición del Getafe Ciprian Marica.

EL SELLO DE ANGHEL IORDANESCU

Exjugador del Steaua durante más de una década, Anghel Iordanescu ha dejado muy pronto su huella en la selección rumana. Como exjugador logró 155 goles en 317 partidos y nunca faltaba a las grandes citas, y tras pasar casi toda su carrera en el conjunto de Bucarest, se marchó a Grecia, para luego volver y vivir la página más brillante de la historia del club: la conquista en Sevilla de la Copa de Europa ante el FC Barcelona.

Ahora, como técnico, disfruta en su segunda etapa tras una carrera plagada de éxitos. La primera fue a comienzos de los 90, con la clasificación para el Mundial de 1994 en Estados Unidos y los cuartos de final. Aquella Rumanía cautivó al mundo con Hagi, Munteanu o Raducioiu, entre otros.

Hace tres años, Iordanescu fue elegido como senador en su país, pero la llamada de la Federación le obligó a dejar todos sus planes. Diez meses después de ser nombrado director deportivo pasó a coger las riendas de la selección absoluta con el reto de acceder a octavos de final y después seguir soñando.