Risas y disfraces en la primera edición de la “San Silvestre” de Piedralaves

Alrededor de medio centenar de adultos y más de una docena de niños han desafiado las bajas temperaturas y han participado en esta carrera de fin de año

Papás noeles, toreros, rambos, un Picapiedra… Piedralaves ha demostrado esta tarde que cualquier escusa es buena para rebuscar en el armario y colocarse un disfraz. Por algo sus carnavales son los más famosos del Valle del Tiétar. Con diez minutos de retraso sobre la hora prevista, daba el pistoletazo de salida esta carrera San Silvestre, organizada por el Ayuntamiento para finalizar el año. Ni la noche, ni las bajas temperaturas minaron el ánimo de los corredores. Al contrario, les dio fuerzas para realizar los 2,7 kilómetros que finalmente duró el recorrido.

 

Cuando finalizaron los adultos, se colocaron en posición de salida un montón de niños dispuestos a desafiar a sus antecesores. Aunque han recorrido un trayecto más corto, los chavales se han metido al público en el bolsillo y han sacado las sonrisas de los asistentes.

 

Al acabar la carrera, los participantes y el público pudieron degustar bollos típicos de Piedralaves y un suculento roscón muy apropiado para recuperar las calorías perdidas en la carrera.