Resuelven el misterio del traje olímpico de los Juegos de Sydney

El traje que utilizó la atleta Cathy Freeman para encender la llama de los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000 ha sido encontrado después de 14 años en paradero desconocido, tras haber desaparecido misteriosamente del vestuario de Freeman, ganadora del oro en la carrera de 400 metros.

En aquel momento, las autoridades creyeron que la prenda había sido robada o descartada por error, pero esta semana ha sido enviada por correo en un sobre anónimo al Museo Nacional del Deporte de Australia, y después entregada a la policía, aunque todavía falta que un equipo forense confirme su autenticidad.

 

Freeman, que ahora tiene 41 años y se retiró del mundo deportivo en 2003, representaba a los grupos aborígenes australianos y su convocatoria para llevar la llama fue vista como una declaración de reconciliación entre la población blanca y las comunidades indígenas, según ha publicado el canal BBC.

 

Precisamente, la madre de Freeman era una aborigen de la comunidad de Palm Island, una isla sobre la costa del noreste de Australia cercana a la ciudad de Townsville.

 

Sus logros deportivos la han convertido en la sexta mujer más veloz de la historia hasta hoy, con su marca de 48,63 para los 400 metros registrada en 1996.

 

Para participar en el evento, la corredora se calzó el ahora icónico traje de licra blanco. "Esa noche, Cathy quedó empapada al quedar debajo de una caída de agua, después de que una falla técnica demorase el encendido del pebetero", ha explicado el  director de Comunicación del Comité Olímpico Australiano (AOC, por sus siglas en inglés), Mike Tancred.

 

Tancred ha añadido que la malla "ha sido objeto de mucho debate a lo largo de los años y se ha convertido en una parte importante de la historia olímpica australiana" y ha explicado que, aunque faltan las pruebas forenses, el vestido recibido coincide en todos los detalles con el original.