RE-PUBLICA

El hecho republicano, no consiste sólo en elegir libremente al jefe de estado cada cuatro años, repúblicas las hay derechonas, como buen ejemplo de ello es el partido conservador en EEUU, o la que solicita nuestra falange abiertamente antimonárquica. Los herederos de esa oligarquía franquista, que no murió si no que se transformaron en demócratas, pueden traer una república para sorpresa de muchos “republicanos” convencidos. La cuestión es abordar abiertamente y sin complejos la chapuza del 78, una constitución obsoleta con unos derechos de cartón que ya no sirve para camuflar la supuesta democracia que nos quisieron vender.

No es democrático que nuestra constitución permita que los poderes económicos de este país, con nombres y apellidos como Botín, o marcas como la TROIKA manden en nuestras vidas sin haberlos elegido nadie, y tengamos que soportar a un PPSOE vendidos  a su juego sucio, por tanto será acertado pensar que la soberania del pueblo no está en el congreso sino  en la calle, en las casas, en los comercios... en los ciudadanos en definitiva.

 

Los españoles incautos esperan que la “crisis” termine para que las aguas vuelvan a su cauce,  mientras tanto nos meten por goleada un proceso des-constituyente: eliminar derechos de ese mal trecho estado de bienestar. Nosotros, mientras aguantamos en el colchón familiar a que la tormenta escampe, observamos absortos como los monárquicos planean traer a Felipe VI para intentar maquillar un cambio descafeinado del  sistema para tranquilizar al pueblo que clama un cambio, pero no este, precisamente. A los hechos me remito: el sistema está dejando filtrar los escándalos del rey para traer a Felipe, que haya caído el “tabú” de hablar de la monarquía no es casualidad. Mientras, Juan Carlos se aferra a su trono, sabe que si abdica a favor de su hijo perdería su inmunidad (el rey no es responsable de sus actos) y quizá los escándalos que están por salir le sienten en un banquillo.

 

Lo importante aquí es hablar de un proceso constituyente que venga de la mano de la población en forma de mayoría social que así lo exija y que traiga la III República con las siguientes consideraciones vitales para una verdadera democracia participativa al servicio del ciudadano: que se pueda mandar a un político a la calle si es corrupto o no cumple con lo prometido, donde se pregunte al pueblo sobre las políticas regresivas que atenten contra sus derechos, un estado donde un voto valga lo mismo que una persona, donde el tribunal de cuentas sea un verdadero organismo controlador de la corrupción de los partidos, donde la separación de poderes ejecutivos y legislativos tengan verdadera separación, donde la libertad, el techo, la educación, la sanidad, la alimentación... sean derechos universales y subjetivos, en definitiva una verdadera democracia, transparente y participativa y no la de cartón que sufrimos ahora. Para ahondar en una alternativa de república de izquierdas, les  recomiendo el último libro de Julio Anguita, Conversaciones sobre la III República, alguien pone en la palestra por primera vez un modelo español republicano para el S.XXI, que no dejara indiferente a nadie.

Salud y República¡

Sara Doval Pérez