Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias... Cuatro hombres y un destino: España

Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida llega con la esperanza de convertir en escaños la simpatía por su persona e ideas.

"No sabemos lo que va a pasar este domingo". Es la frase de un miembro del comité de campaña del PP que resume la incertidumbre que se ha instalado en la cúpula del partido ante unas elecciones decisivas que son, seguramente, de las más abiertas de la democracia española. Ante este panorama tan incierto, y después de una campaña en la que el partido no ha despuntado, Mariano Rajoy ha recurrido al 'discurso del  miedo' ante la posibilidad de que un pacto de izquierdas le desaloje de La Moncloa.

   

 Aunque el PP comenzó con optimismo la campaña electoral, el descenso de Ciudadanos en las encuestas y el debate "a cara de perro" con Pedro Sánchez, han provocado en la formación temor a perder el Gobierno, máxime cuando en estos quince intensos días de caravana electoral sólo han conseguido una "mejora ligerísima" en sus sondeos, según fuentes del comité de campaña.

    

Por el contrario, el PP ha apreciado que la remontada de la que hablaba Pablo Iglesias hace más de dos semanas ha empezado a reflejarse en las encuestas, situándose "prácticamente en un empate técnico" con el PSOE. Eso ha llevado a los 'populares' a centrar sus últimos mensajes en una apelación al voto útil y alertar contra una posible coalición "PSOEmos" y de "super rojos" liderada por el secretario general de Podemos.

    

Los datos que maneja del PP -con Podemos como segunda o tercera fuerza, y Ciudadanos como cuarta, pero muy cerca de las otras dos-- dibujan un Parlamento muy fragmentado que pondrá fin al bipartidismo tradicional que ha existido en España en los últimos 30 años.  

 

GOBIERNO MONOCOLOR

 

 

El PSOE está convencido de que su campaña ha funcionado. Y como prueba, los socialistas ofrecen la diferencia de temperatura entre el día del arranque, con el mal sabor de boca de un CIS que les situaba a ocho puntos del PP, y el 'subidón' que dejó en la militancia el debate con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el que su candidato a La Moncloa, Pedro Sánchez, le dio la "caña" que le pedían en todos los mítines. Ese "revulsivo interno", afirman, cumplió el doble objetivo: movilizar a los suyos y situar su confrontación con el PP en el centro del debate.

  

Así, la dirección del PSOE sostiene que llega a las elecciones del domingo con muchas opciones de ser la primera fuerza política. Aunque, según aseguran, no tienen encuestas propias y, dicen, no se creen las que se publican, defienden que socialistas y 'populares' están muy cerca y, a su vez, lejos del tercer y cuarto puesto.

  

Pese a que no se mojan con ningún dato concreto, insisten en que ellos han ido "de menos a más", mientras el PP se ha estancado, Ciudadanos se ha "desinflado" y Podemos ha subido, pero sólo hasta situarse en tercer puesto, en lugar del cuarto al que le veían abocado después del resultado del partido de Albert Rivera en las catalanas. Éste es el balance para el PSOE de las dos semanas de campaña, en la que creen que el 'cara a cara¡ entre Rajoy y Sánchez marcó un antes y un después.

 

RIVERA... ¿DECIDIRÁ EL GOBIERNO?

 

 

Favoritos en todas las encuestas en el arranque de la campaña electoral, tanto Ciudadanos como su líder Albert Rivera han ido perdiendo gas durante los últimos 15 días, pasando según las encuestas, de disputar incluso el segundo puesto al PSOE, a caer hasta la cuarta posición.

  

A la espera de los resultados del próximo domingo, el papel del joven partido que entrará por primera vez en el Congreso de los Diputados, dependerá del número de escaños y de su capacidad para impedir o facilitar la formación del nuevo Gobierno.

  

Ciudadanos arrancó muy fuerte la precampaña, favorecido por la imagen de éxito que había conseguido en las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre, pasando de 9 a 25 escaños, convirtiéndose de esa manera en el principal partido de la oposición.

  

Esa inercia de crecimiento se mantuvo en las encuestas durante toda la precampaña y el arranque de la campaña, en la que incluso se llegó a situar como segunda fuerza política en los sondeos. Sin embargo, los primeros indicios  de que iba de más a menos, se conocieron ya en los primeros días de la campaña y se consolidaron a partir del debate a cuatro, que su líder Albert Rivera, tuvo en Atresmedia, con Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Soraya Saénz de Santamaría.

 

PODEMOS: EUFORIA TRAS LA REMONTADA

 

 

 

Podemos afronta las elecciones generales de este domingo con el convencimiento de que puede dar la sorpresa, tras una campaña en la que ha encontrado vía libre para afianzar su "remontada", después de que sus rivales le dieran prácticamente por muerto al inicio de la contienda electoral, cuando partía, según los sondeos, en un cuarto puesto y sin opciones de jugar un papel decisivo en la próxima legislatura.

  

Quince días después, la formación liderada por Pablo Iglesias vive uno de sus momentos más dulces de los últimos meses, durante los cuales ha conseguido institucionalizar su papel como un actor más de la vida política española. A ello ha contribuido que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, haya decidido reconocerles como interlocutores en los grandes asuntos de Estado, como Cataluña o la lucha contra el terrorismo yihadista.

 

Podemos pasó de alcanzar una segunda posición tras el PP y superando al PSOE en el ranking elaborado en enero por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), a ocupar un cuarto puesto en todos los sondeos de los últimos meses, siendo adelantados por el partido naranja. No ayudaron las elecciones catalanas de septiembre, que les consolidaron en ese cuarto puesto de salida para afrontar la precampaña de las generales.

 

GARZÓN, EL QUINTO EN DISCORDIA

 

 

Izquierda Unida, que se presenta a estas elecciones dentro de la coalición de Unidad Popular, ha terminado la campaña con los ánimos muy altos y la esperanza de cosechar un buen resultado en las urnas, para lo que tiene que conseguir que los ciudadanos transformen en votos y escaños la simpatía que manifiestan por su candidato, Alberto Garzón.

  

IU planteó dos semanas de campaña electoral centradas en las provincias en las que más posibilidades tiene de conseguir escaño --Madrid, Sevilla, Málaga, Valencia, Asturias y Zaragoza--, con actos austeros, cercanos y muy pedagógicos, lejos de los grandes mítines en polideportivos y centros de convenciones.

  

Sin embargo, la realidad en varias ocasiones ha superado las expectativas y los locales se han quedado pequeños para el público que quería ver en directo a Garzón. Fue el caso del acto celebrado en el teatro de La Latina de Madrid, en el que, tras una intervención ante mil personas, el equipo de Garzón improvisó un nuevo mitin en plena calle (subido a una fuente) ante centenares de personas que se habían quedado fuera.