Quemando los malos augurios

Los inmigrantes afincados en Ávila muestran sus tradiciones para no sentirse tan lejos de casa y para darnos a conocer sus celebraciones

Unas 300 personas acudieron ayer al parque de San Antonio para quemar todo lo malo que no hay que llevarse al Nuevo Año, una tradición que se realiza en varios países de Latinoamérica y que a través de las asociaciones de inmigrantes existentes en la ciudad pudimos compartir con ellos.

 

Este es el séptimo año que se realiza dicha celebración, y es el que menos “monigotes” se han quemado, sólo 9. El año que más llegaron a quemarse fueron 20.

 

Pero según nos cuenta Noralba, presidente a la Asociación de latinoamericanos de Ávila, “hay mucha gente que ha vuelto a sus países y otra que sigue aquí no tiene mucha ganas de celebración por las circunstancias”.

 

Este año el monigote ganador ha sido un guerrillero de las FAR. En la fiesta han participado peruanos, dominicanos, brasileños; e incluso rumanos para compartir estos momentos lejos de sus casas. Y también abulenses que han querido conocer más de cerca estas tradiciones.