Puerta grande, balcón y trato de autoridades al empresariado 'amigo'

Fernández Mañueco, con los principales impulsores de la nueva asociación empresarial.

Al alcalde le pierden los colores.

Cuidar las formas es una cualidad deseable en todo representante institucional. El cuándo, el quién y el cómo son cuestiones esenciales que hay que respetar en el procedimiento para el buen desarrollo de la labor pública porque, de lo contrario, pueden dejar en evidencia filias y fobias, favoritismos y cortesías que nos retraten. Viene esto porque el alcalde de Salamanca no ha escatimado en protocolo a la hora de dar la bienvenida a una nueva asociación de empresarios. Entre todos los nombres posibles han elegido llamarse Confederación de Empresarios de Salamanca como reza en sus estatutos; una denominación que se presta a confudirla con la confederación 'de toda la vida', Confaes.

 

Seguro que es casualidad y que no hay voluntad alguna de suplantar a nadie (sus cabezas pensantes se hartan de negarlo), pero llama la atención por la coincidencia con un deseo íntimo del alcalde: una patronal a su medida. Como es bien sabido, las relaciones de Fernández Mañueco con Confaes, la confederación 'de toda la vida', no son precisamente fluidas. Hace casi tres meses que la patronal salmantina tiene nueva junta directiva y presidente, pero la ocasión no ha merecido que el primer edil considere un primer encuentro. ¿Cuestión de agenda? Más bien que el alcade no parece querer esforzarse en disimular su falta de afección.

 

Porque las fechas no han sido inconveniente para poner 'alombra roja' a la 'nueva' confederación. Se dio a conocer a mediados de diciembre y poco más de un mes ha recibido a sus representantes, que no a su directiva, porque todavía no tienen. Este lunes ha dispensado a sus emisarios tratamiento de autoridades: les ha abierto la puerta grande, el salón más digno y les ha sacado al balcón de la plaza como a los ilustres. Cómo cambia la vida: hace no mucho a uno de ellos, el preboste del comercio, casi le sacan a gorrazos del salón de plenos... y los mismos que ahora le saludan amigablemente se despachaban a gusto en su contra y en público.

 

La reunión ha tenido el máximo boato posible, norma de los actos autopropagandísticos del primer edil. Los invitados han subido por la escalinata de las grandes ocasiones, han posado en el salón de los éxitos y después se han asomado a la Plaza Mayor... a algunos se les ve tanto por el Ayuntamiento que dudamos que no se hubieran asomado antes, pero siempre queda bien. El nuevo empresariado venía acompañado de los muñidores de las últimas intrigas, fijos en el equipo. Por si fuera poco, se han sumado a la fiesta tres concejales, Enrique Sánchez Guijo (economía y empleo), Almudena Parres (comercio y consumo) y Fernando Rodríguez (hacienda). Todo para un primer contacto que a otros se les niega desde hace meses.