Prueba: Renault Espace 1.6 dCi 160 EDC

Con una trayectoria que supera los 30 años en el mercado, el gran monovolumen de Renault, el pionero, se renueva para ofrecer un diseño atrevido y un menú tecnológico realmente completo. Nos pusimos al volante de la versión Diésel más potente.


 

En 1984, Renault, que siempre ha sido una marca atrevida e innovadora, lanzó al mercado el primer monovolumen, un vehículo con grandes cualidades prácticas que era el sueño dorado de cualquier familia de la época. En la actualidad, este concepto ha evolucionado para adaptarse a los gustos del gran público. Ahora, encontramos un monovolumen que no lo es tanto, al menos en cuanto a diseño se refiere. Esa sensación de ‘furgoneta’, ha dejado paso a un crossover que tiene, como principal carta de presentación, un diseño rompedor.

 

Pero el diseño, que nos recuerda mucho al extinto Avantime, no es el único punto fuerte de este modelo, sino que hay muchos más que lo hacen único y muy recomendable.

 

ATMÓSFERA FUTURISTA EN SU INTERIOR

 

Si comenzamos el análisis de su interior, como buen monovolumen de gran tamaño que se precie, encontramos un habitáculo de siete plazas. En las dos primeras filas hay mucho espacio y un nivel de confort elevado. La segunda, que cuenta con tres asientos bien definidos, resulta muy práctica para que puedan viaja niños con sus dispositivos de retención infantil correspondientes. Por último, en la tercera, que suele ser de emergencia, es bastante amplia si la comparamos con otros modelos de similar tamaño. No obstante, está reservada para niños o para transportar a dos adultos en casos puntuales.

 

Si hablamos de los asientos, los que más nos han gustado son los de las plazas traseras. Éstos son anchos, recogen muy bien el cuerpo y cuentan con un mullido suficientemente firme a la vez que confortable. Los de la segunda fila son algo estrechos, incluso si viajan dos adultos –para niños son perfectos-.

 

Una de las soluciones exclusivas que equipa el nuevo Espace es un curioso sistema denominado ‘One-Touch’, que nos permite abatir los asientos juntos o separados mediante diferentes combinaciones. Así, los asientos pueden abatirse desde la tablet que hay en el salpicadero, desde un mando fijo ubicado en el maletero que integra varios botones, o bien, accionando la palanca manual situada en el lateral de cada asiento.

 

Para facilitar aún más sus cualidades prácticas, el portón del maletero puede abrirse o cerrarse de manera automática y eléctrica. Al abrirlo, encontramos un maletero de casi 700 litros cuando el interior tiene la configuración de cinco asientos. Con todos los asientos abatidos, el volumen de carga supera los 2.000 litros de capacidad.

 

Como suele ocurrir con otros modelos de la marca, el arranque y la apertura del vehículo se realiza desde una tarjeta manos libres. A diferencia de otras opciones que plantea la competencia, la ‘llave’ de Renault es más sofisticada y fácil de usar. Para abrir el coche no hace falta pulsar ningún botón del mando –también puede darse esa posibilidad-, sino que con llevarla encima es más que suficiente para abrir las puertas. Para cerrarlas, no hace falta hacer absolutamente nada, ya que las cerraduras se condenan automáticamente.

 

Por dentro, la atmósfera de coche moderno resulta agradable. Destaca la tablet de 8,7 pulgadas que permite controlar casi todas las funciones del vehículo; desde los diferentes modos de conducción, hasta la luz ambiental del interior. Su respuesta al tacto resulta correcta, aunque puede que resulte algo engorrosa a la hora de manejarla –se echa en falta algún botón físico extra para acceder a funciones de una manera más directa como, por ejemplo, la climatización-.

 

Ya que hablamos de soluciones de última generación, el nuevo Espace dispone de una amplia panoplia de tecnología y ayudas a la conducción para alertar y asistir al conductor. Entre todo lo que ofrece, destaca regulador de velocidad adaptativo, frenada de emergencia asistida, alerta por cambio de cambio de carril, alerta de distancia de seguridad, alerta de exceso de velocidad con reconocimiento de señales de tráfico, aviso de ángulo muerto, cámara de visión trasera, cambio automático de las luces de carretera/cruce, head-up display para la visualización cabeza alta de las informaciones, freno de parking asistido, ayuda al arranque en cuesta, tarjeta manos libres y maletero eléctrico.

 

ÁGIL Y MUY DINÁMICO

 

Cuando nos ponemos al volante, la avanzada tecnología también está al servicio del conductor. Buena prueba de ello es el sistema de cuatro ruedas directrices y la amortiguación pilotada. Con esta combinación, encontramos un vehículo ágil, ligero y muy estable en todo tipo de condiciones. 

 

El sistema 4Control está permanentemente activo. Por debajo del umbral de 50 km/h en modo confort (60 km/h en modo neutro y 70 km/h en modo sport), las ruedas traseras giran en la dirección opuesta a las ruedas delanteras, con una amplitud máxima de 3,5 grados. En términos de sensaciones, es como si se acortara la batalla del coche en beneficio de la máxima agilidad. Por encima de este umbral, las ruedas traseras giran en el mismo sentido que las ruedas delanteras. El efecto es entonces comparable al que proporcionaría un alargamiento de la batalla, en beneficio del placer de conducción, de la estabilidad y de la sensación de seguridad.

 

Por otro lado, no hay que olvidar el dispositivo de amortiguación pilotada, que adapta de forma permanente la reacción de los amortiguadores al estado de la carretera, a las condiciones dinámicas así como a las acciones del conductor: giro, cambio de vía, aceleración y frenado… a través de la electroválvula presente en cada amortiguador. Esta amortiguación también se puede ajustar de manera manual en función de los gustos de cada conductor, todo ello para encontrar un vehículo más firme o, por el contrario, más confortable.

 

MOTOR BITURBO Y CAMBIO DE DOBLE EMBRAGUE

 

Nuestra unidad de pruebas equipaba el motor Diésel Energy dCi 160 EDC Twin Turbo. Esta motorización, que destaca por su suavidad de funcionamiento y entrega todo su potencial de manera progresiva, tiene una potencia de 160 CV y un par motor máximo de 380 Nm disponible desde 1750 r.p.m.

 

Su excelente rendimiento y efectiva respuesta en todo su margen de utilización se consigue gracias a la tecnología Twin-Turbo de Renault, que equipa un primer turbo de muy baja inercia que ofrece brío en el arranque y una respuesta instantánea desde los bajos regímenes. Con 265 Nm desde 1250 r.p.m. (+60 Nm comparado con el motor al que sustituye), el par a bajo régimen se sitúa al nivel de un motor 2L. Un segundo turbo garantiza buenas subidas de régimen, con mucho fuelle y unas recuperaciones dinámicas en una gran amplitud.

 

Este motor está asociado a una caja automática de doble embrague EDC de 6 relaciones. Su funcionamiento es notable por lo suave y rápida que resulta en todo tipo de condiciones. Las marchas se pueden gestionar de manera manual o automática. Para cambiar manualmente, sólo puede hacerse desde la propia palanca de cambios, ya que este modelo no dispone de levas detrás del volante.

 

Valiéndose de esta combinación motor-caja, esta versión ofrece un placer y un consumo en el mejor nivel del mercado. Así lo atestiguan las recuperaciones de 80-120km en tan sólo 7,9 s en 6ª, el consumo de 4,6l/100 km y las emisiones reducidas a 120 g/km CO2, que aseguran la exención total del impuesto de matriculación en España.

 

El nuevo Renault Espace está disponible con tres acabados (Life, Zen e Initiale París). En todos los casos, el equipamiento de serie resulta completo. La versión de acceso está disponible desde 29.704 euros.

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