Prueba: Nissan Leaf 30kWh

El turimo eléctrico de Nissan mejora para ganar en autonomía. De este modo, ahora se convierte a una alternativa real al vehículo convencional que, probablemente, irá cediendo protagonismo en los próximos años.


 

La nueva versión con una batería de 30 kWh de capacidad llega al compacto japonés para conseguir una autonomía de 250 kilómetros. Respecto a la de 24 kWh, que es la que se comercializaba hasta ahora, es 21 kg más pesada, aunque ambas tiene el mismo tamaño. Para alcanzar un mayor rendimiento, la batería incorpora nuevos elementos químicos y unas celdas rediseñadas. Al igual que ocurre con el actual modelo, el coche se puede recargar en cargadores públicos o en la red de cargadores rápidos que en 30 minutos te permite recargar hasta el 80%. En caso de no encontrar cargadores rápidos, el Leaf ahora se puede conectar a un enchufe doméstico.

 

El motor eléctrico, que desarrolla una potencia de 109 CV y un par máximo de 254 Nm, está situado en la parte delantera y proporciona toda su fuerza a las ruedas delanteras. Con esta motorización, el Leaf consigue una velocidad máxima de 144 km/h y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h 11,5 segundos. Tal y como ocurre con cualquier vehículo eléctrico, la respuesta es instantánea y la aceleración es muy lineal y agradable. Para gestionar de manera inteligente las prestaciones y el consumo en función de las circunstancias de cada momento, se puede elegir entre dos modos de conducción (Normal y Eco). En el primero, la aceleración es más contundente, imponiéndose las prestaciones por encima del consumo. En caso de elegir el modo 'Eco', el consumo baja considerablemente y las prestaciones ceden algo, pero sin perder en exceso. Durante casi todo el tiempo que hemos probado el Leaf, lo hemos hecho con el modo 'Eco' activado -en ciudad es innecesario buscar las mejores prestaciones debido a las limitaciones de velocidad-. En carretera, en ningún momento hemos echado en falta más potencia, ni nos hemos encontrado un coche limitado con el mismo modo de conducción activado.

 

Tampoco hemos visto peligrar la autonomía en ningún caso. En uso normal, como el que haríamos cualquier día de la semana con desplazamientos no demasiado largos por carretera y algo más extensos por ciudad, nunca finalizamos el día por debajo del 50% del consumo de la batería. Además, no hemos utilizado ningún adaptador de carga rápida durante todos los días de la prueba.

 

La conducción del Leaf es muy agradable, sobre todo porque el motor eléctrico apenas hace ruido y no emite las vibraciones mecánicas de un vehículo con motor térmico. Como apenas percibimos ruidos mecánicos, los de rodadura y, sobre todo, los aerodinámicos, adquieren un mayor protagonismo. No son excesivos, ni penalizan el confort de marcha, pero se perciben con mayor notoriedad que en un coche normal.

 

Las suspensiones, que garantizan un buen nivel de estabilidad y unos balanceos de la carrocería más contenidos, tienen cierta firmeza, quizá algo más de lo que cabe esperar en un coche en el que debe primar el máximo confort. En cualquier caso, no son incómodas y absorben adecuadamente las imperfecciones del asfalto.

 

Los frenos nos han gustado por lo potentes y efectivos que resultan en todo tipo de condiciones. Su tacto transmite precisión y no resulta tan artificial como otros modelos eléctricos e híbridos. La dirección, que es muy suave y agradable al uso, también nos ha parecido más comunicativa y precisa que la del modelo anterior.

 

El habitáculo apenas presenta variaciones. Su diseño es más bien futurista, aunque, en el fondo, el uso de todos los mandos resulta bastante lógico y tradicional -se agradece-. Toda la información del cuadro de mandos es digital y se muestra en dos pantallas. En el centro del salpicadero encontramos una nueva pantalla táctil de 7 pulgadas desde la que se puede ver un nuevo sistema de navegación, además de una completa información sobre el rendimiento energético del coche y de todos los puntos de carga, entre otras muchas funciones.

 

Además de contar con una muy buena disposición de todos los mandos, el Leaf es un coche amplio y muy confortable. El puesto de conducción ofrece un diseño bastante logrado que permite adaptarnos rápidamente al volante sin tener que urgar demasiado en los reglajes del asiento y el volante. Por su parte, los asientos presentan un diseño consistente y una ergonomía que permite que el cuerpo se adapte a la perfección.

 

En términos prácticos, las baterías no limitan el volumen del maletero como puede ocurrir en otros coches eléctricos. De hecho, sus 355 litros son más que suficientes para un coche de este tamaño. En caso de necesitar algo más de capacidad, los respaldos de los asientos traseros se pueden abatir en proporción 60/40 para dejar un piso totalmente plano.

 

Esta nueva versión, que está disponible con los acabados Acenta y Tekna, ofrece un equipamiento muy completo y se puede adquirir desde 35.035 euros. Respecto al anterior modelo, equipa una nueva antena instalada en el techo y un nuevo color bronce, que era el que lucía nuestra unidad de pruebas. Además, para garantizar la fiabilidad de la nueva batería de 30kWh, Nissan ofrece nueva garantía de ocho años ó 160.000 km.

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