Prueba: Nissan Juke

Si el Nissan Qashqai es el pionero de los crossover, con el Juke ocurre algo muy similar, al menos en la categoría de los urbanos. Nosotros nos pusimos al volante de la versión Diésel de 110 CV, que es sobresaliente por consumo y agrado de conducción.


 

El pequeño crossover de Nissan es un coche atrevido, especial, diferente y que apuesta decididamente por el diseño sin sacrificar sus cualidades prácticas, que son muchas. A primera vista, ese aspecto futurista le dota de mucha personalidad para convertirse en un coche atractivo. Desde 2014, el Juke presenta una serie de ligeros cambios en su carrocería. Los cambios se centran en la adopción de nuevos grupos ópticos para la parte delantera –ahora dispone de faros de día de LED de dos intensidades- y trasera, un nuevo frontal que estrena la parrilla en forma de V para asemejarse a los últimos modelos de la marca, unos retrovisores exteriores que ahora acogen unos intermitentes de LED y cámaras para las versiones con asistente de aparcamiento con la tecnología que Nissan denomina ‘Cámara de Vision 360º’.

 

Pero además de todos los cambios estéticos que introduce este modelo, que mejoran aún más su estética, el Juke ofrece más posibilidades de personalización. Así que ahora dispone de una nueva paleta de colores para la carrocería –hasta 10 tonos-, una amplia gama de llantas y decoraciones específicas para los retrovisores, faros, parachoques y acabados en su interior.

 

EL DISEÑO TAMBIÉN MANDA EN EL HABITÁCULO

 

En el interior tampoco hacían falta grandes cambios para ponerlo al día. Por tanto, todas las novedades se centran en sus nuevas opciones de personalización. Ahora, para encontrar un habitáculo aún más fresco y juvenil, se pueden incorporar diferentes decoraciones con diferentes colores para personalizar la consola central, los paneles de las puertas, los marcos de las salidas de aire, el volante, la zona más visible del salpicadero y los asientos. Precisamente, ya que hablamos de los asientos, éstos se pueden elegir con dos tipos de tapicerías: tela o cuero.

 

Los acabados del interior, como buen Nissan que se precie, están muy cuidados. Pese a que los materiales utilizados son rígidos y sencillos, están en la línea de lo que ofrecen sus principales oponentes. La disposición de los mandos, también como suele ser norma de la casa, está más que cuidada; todo está en su sitio y no te vuelves loco para poner el aire acondicionado, tal y como ya ocurre, aunque parezca mentira, en muchos modelos del mercado.

 

El puesto de conducción aprueba con nota. Para ponerse al volante no es necesario jugar demasiado con los diferentes reglajes del asiento y el volante. Al momento, uno se encuentra perfectamente acoplado como si el coche estuviera hecho a medida. El volante y la palanca de cambios están donde deben estar, sobre todo esta última, que está en una posición perfecta. Además de todo esto, la posición al volante es elevada, lo que contribuye a facilitar la conducción, sobre todo en ciudad.

 

Los asientos delanteros son muy confortables y ofrecen una sujeción más que satisfactoria. Como apunte, hemos de decir que es complicado encontrar unos asientos tan buenos en coches de este segmento. En las plazas posteriores, el espacio es el que cabe esperar en un coche de este tamaño. Puede que la caída del techo reste algo de altura para un adulto de estatura media (1,74 m aproximadamente), pero no debemos olvidar que se trata de un modelo urbano y muy compacto, con todo lo bueno y malo que ello conlleva.

 

El maletero sorprende por su generosa capacidad (354 litros). En esta nueva versión ofrece un aumento del 40%, lo cual es de agradecer. Además, también se ha mejorado la versatilidad del mismo, ya que ahora, una vez abatidos los asientos traseros, el piso queda totalmente plano.

 

CONDUCCIÓN SOBRESALIENTE

 

Cuando toca ponerse en marcha, es el momento en el que el Juke te cautiva por completo. Tal y como mencionamos con anterioridad, cuando uno se pone a los mandos, se encuentra perfectamente integrado con el coche, algo difícil de encontrar en muchos modelos del mercado. 

 

Una vez que pulsamos el botón para poner en funcionamiento el pequeño Diésel 1.5 dCi de 110 CV de origen Renault, comenzamos a notar muy buenas sensaciones. En primer lugar, el motor vibra muy poco y tiene un ruido muy contenido, incluso cuando lo arrancamos en frío. Bien es cierto que, a baja velocidad y estirando las marchas, el ruido a Diésel se hace notar, pero no lo hace de manera desagradable, más bien todo lo contrario. En movimiento, notamos que el motor tiene mucha fuerza e impulsa con suma agilidad al modelo japonés, tanto es así, que parece una mecánica de gasolina -ese carácter alegre facilita mucho las cosas para que la conducción sea realmente agradable-. Para rizar el rizo, la puesta a punto de los pedales, y más concretamente del embrague y guiado del cambio manual de seis velocidades, responden de manera sobresaliente.

 

El pequeño Diésel del Juke, además de ser una de las mejores mecánicas de esta cilindrada y potencia, nos regala unos consumos extremadamente bajos. En nuestro caso, llegamos a obtener medias por debajo de los 5,0 l/100 km en ciclo combinado. Algo realmente sorprendente.

 

El chasis también está a la altura de las circunstancias. Las suspensiones, que tienen un tarado más bien firme, le dotan de cierto carácter deportivo que no penalizan el confort en ningún caso, y sí consiguen una calidad de rodadura que se sitúa muy por encima de muchos de sus rivales más directos. Asimismo, hay que destacar el funcionamiento de la dirección asistida, que resulta suave, precisa y muy comunicativa, todo ello para que la conducción sea sumamente agradable.

 

La versión que pudimos probar está disponible desde 15.850 euros. El equipamiento en la variante de acceso es muy completo, e incluye elementos como llantas de aleación, ordenador de a bordo, aire acondicionado, regulación en altura en los dos asientos delanteros, luces diurnas de LED, sensor de presión de neumáticos y radio CD con toma AUX-In entre lo más destacable.

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