Protege tu piel esta Semana Santa: El sol de primavera también es dañino

Cortesía de A-DERMA

El sol es nuestro aliado, sobre todo en primavera y verano, ya que nos proporciona una temperatura muy agradable, así como la necesaria vitamina B. Pero aún así hay que tener mucho cuidado con él.

Los rayos del sol agreden la piel, es un hecho. Ninguna piel se libra, todos los tipos de piel son frágiles bajo el sol. UVB, UVA cortos y UVA largos forman un trío de agresores que provoca varios niveles de lesiones:


- Las quemaduras solares, instantáneamente visibles

- La alteración de la barrera cutánea, que vuelvela piel menos resistente

- Los daños celulares, insospechables inmediatamente pero fuente a largo plazo de patologías cutáneas pudiendo provocar un

cáncer.

Así, radicales libres, alteración del ADN o "toxificación" de las células, son consecuencias que no se perciben al momento pero que no son nada buenas para nuestro organismo y comprometen la salud y la calidad de la piel. Sometida a este triple nivel de agresión, la piel se vuelve frágil, sea cual sea el tipo de piel.

Una piel normal, sin problemas particulares durante el resto del año, se fragiliza ante la agresión de la radiación solar. Una piel ya frágil, cuya barrera cutánea está naturalmente desequilibrada y que no cumple completamente su papel de protección, alcanza un grado todavía más elevado de fragilidad.

GUÍA PARA PROTEGERSE DEL AÑO SOLAR

- Evite la exposición en las horas de exposición al sol más calientes (12h a 16h).

- No exponer a los bebés y niños directamente al sol.

- Protegerse con ropa suplementaria (gorro, gafas, camiseta...)

- Aplicar el producto solar en cantidad suficiente antes de exponerse al sol. Piense en reaplicar regularmente su producto solar (cada 2h) sobre todo después de haberse bañado, haber sudado o haberse secado.