Podemos defiende parar obras en puertos, aeropuertos y AVE

Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Vincenç Navarro y Juan Torres

Propone destinar esas inversiones a crear empleo público, que podría llegar a los 3,5 millones de puestos adicionales siguiendo el ejemplo de Suecia

El documento de medidas económicas que usará Podemos para elaborar su programa electoral recoge la necesidad de declarar una moratoria de "grandes obras" en puertos, aeropuertos o el AVE, "sin tener miedo al efecto aparentemente negativo en el plazo inmediato sobre los indicadores convencionales de crecimiento económico", es decir, el Producto Interior Bruto (PIB).


Así se detalla en una de las medidas que recoge el documento titulado 'Un proyecto económico para la gente', de 60 páginas, elaborador por los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres por encargo de Podemos, y que la formación liderada por Pablo Iglesias someterá a debate con sindicatos, empresarios y representantes de todos los sectores sociales, con el objetivo de elaborar un programa de gobierno "realista" y "pragmático".

En su plan de medidas, los catedráticos defienden que una de las "máximas prioridades" de un futuro Gobierno de Podemos debe ser diseñar "una estrategia global de sostenibilidad para la economía española", que garantice "un gran apoyo público", financiado entre otras cosas "mediante recursos procedentes de la reforma fiscal y de la imprescindible revisión de la política actual de grandes obras e infraestructuras" en puertos, aeropuertos o el AVE.

"Concretamente, proponemos la creación de una comisión plural y de la máxima solvencia técnica que elabora una evaluación de la política de grandes inversiones en infraestructuras que en los últimos años ha sido la fuente principal de corrupción y de gastos de mantenimiento desorbitados y sin apenas rendimiento social", detallan.

Por todo ello, defienden que "debería declararse una moratoria de este tipo de obras e inversiones que no han contemplado rigurosamente el balance entre costes y beneficios privados y sociales", y que habría que hacerlo "sin tener miedo al efecto aparentemente negativo en el plazo inmediato sobre los indicadores convencionales de crecimiento económico".

CRÍTICAS AL 'PLAN E' DE ZAPATERO

En esta línea, los economistas critican el 'Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo', conocido como el Plan E, que puso en marcha el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008 "para tratar de estimular a la economía".

A su juicio, los "los resultados finales" de este plan y de otros similares puestos en marcha en otros países europeos son "un claro ejemplo" de que "no se adelanta mucho dedicando recursos, por muy cuantiosos que sean, a generar actividades que terminan fortaleciendo a "grandes infraestructuras que luego no generan demanda ni ingresos adicionales pero sí enormes facturas por mantenimiento e incluso en muchos casos deuda adicional".

Este tipo de planes también acaban generando, según Torres y Navarro, "desigualdad que debilita la masa salarial y el mercado interno, o discriminación de género que descapitaliza y pone en peligro incluso la reproducción del sistema"; y "destrucción del medio natural que pagarán las generaciones futuras".

Por estos motivos, proponen destinar los recursos que ahora se invierten en la construcción de infraestructuras a reforzar los servicios públicos como la educación, la sanidad y los servicios sociales, lo que permitiría así mismo crear nuevos puestos de trabajo.

INVERTIR EN EL SECTOR DE CUIDADOS PARA CREAR EMPLEO

"Al contrario que las grandes obras inútiles y depredadoras del medio ambiente, el aumento de la inversión pública en el sector de cuidados servirá para atender necesidades perentorias actualmente desatendidas, así como para crear puestos de trabajo y para permitir a las mujeres ocupar una posición acorde a su formación y capacidades", señalan.

Este sentido, los economistas Torres y Navarro ponen de manifiesto que "si España tuviera una persona de cada cinco, como tenía Suecia en 2010, en los servicios públicos --de los cuales la mayoría son los del Estado de Bienestar-- en lugar de una de cada diez, tendríamos más de tres millones y medio de empleos adicionales en nuestro país".

"Así, no solamente se aprovechará el capital productivo de las mujeres y el capital cuidador de los hombres que hasta ahora se desperdician, sino que se atenderán mejor y con menos coste social las necesidades de las familias. De ahí que aflorar todo este sector económico ahora sumergido en el seno de las familias deba ser una estrategia básica para reactivar el consumo (público y privado) y aumentar el empleo", explican.

En esta línea, señalan que alcanzar el pleno empleo "debe ser objetivo prioritario del gobierno de Podemos", meta que se debe perseguir "tanto a través del estímulo al sector privado como mediante la creación de empleo por parte del Estado, cuando lo anterior no sea suficiente, corrigiendo el enorme déficit de infraestructura social del país a través de la expansión de los servicios públicos del Estado de Bienestar".

No obstante, los economistas que ha otorgado a Podemos las líneas generales que guiarán la redacción de su programa electoral son consientes de que "asumir con carácter inmediato este compromiso de anular ciertas inversiones a costa de otras que deberían expandirse tiene aspectos que pueden considerarse negativos o perjudiciales, como un posible menor rendimiento económico inmediato si éste se sigue midiendo como crecimiento del PIB, o incluso la pérdida de empleos en algunos subsectores".

Ante esta perspectiva, defienden que "también tiene otros aspectos positivos y esperanzadores" ya que, según explican, "el uso alternativo de los recursos que se dejen de utilizar, por ejemplo, en grandes infraestructuras o inversiones supermillonarias que no han creado luego demanda alguna ni satisfacción sino muchos gastos añadidos, serán sumamente rentables desde el punto de vista empresarial, del empleo y el beneficio social".

"No hay que olvidar que estas actividades que fomentaron un gran crecimiento del PIB iban acompañadas de gran desigualdad y de fuertes distorsiones en el mercado de trabajo y en el sistema educativo que luego salieron muy caras: por ejemplo, creando empleo de poca cualificación bien remunerado para hombres que fue seguido del abandono temprano de la formación y que a la postre ha hecho que nuestro porcentaje de jóvenes sin estudios ni empleo sea el más elevado de toda la Unión Europea", recuerdan.