Plan de Empleo para Ávila porque “la realidad es muy jodida”

Más paro, recortes en sanidad o educación, salarios por debajo de la media nacional, emigración juvenil, cierre de empresas… “Se necesita una respuesta más allá de las valoraciones políticas. Mientras la ciudadanía no se movilice no habrá cambio posible” señalaba hoy José Alberto Novoa, coordinador provincial de Izquierda Unida.

La realidad de Ávila es una realidad muy jodida”. Así de claro quiso valorar José Albero Novoa, coordinador provincial de Izquierda Unida de Ávila, la situación de la provincia abulense, una realidad “de paro y precariedad” después de un 2013 que terminó con malos datos que dejan sobre la mesa “un escenario peligroso” ante el que tiene claro que la solución pasa por un ya demandado Plan de Empleo. “Esta provincia necesita un Plan de Empleo de forma inmediata que dé respuesta a esta situación, porque sin empleo no hay Ávila posible” dejó claro Novoa, que dejó sobre la mesa que para conseguirlo “es necesaria la respuesta ciudadana”.


Ni la intercesión de la Virgen del Rocío o el brazo incorrupto de La Santa van a solucionarlo. Ante el inmovilismo del PP se necesita de un Plan de Empleo y la movilización ciudadana”, a la que pidió “decir basta, porque no es una cuestión de izquierdas o derechas, es una cuestión de elegir entre la dignidad y los derechos o el paro y la precariedad”, dejando claro con ello que “mientras la ciudadanía no se movilice no habrá cambio posible”.


Un análisis para el que José Alberto hizo uso de los distintos indicadores que ha dejado sobre la mesa el 2013. Datos como la EPA, que arroja un aumento del número de parados hasta los 3.200 desempleados, la tasa más alta (26,25%) de Castilla y León. Poco empleo y salarios bajos. Los salarios en Ávila son un 13% más bajos que la media nacional, cobrando de media 2.500 euros menos. Salarios bajos en una provincia en la que un tercio de los asalariados no llegan al Salario Mínimo Interprofesional (645 euros). En este escenario, con una caída de 2.000 autónomos en cinco años y el cierre de 135 empresas en 2013, Ávila sigue exportando trabajadores. En 2012 9.500 abulenses firmaron contratos fuera de Ávila, de donde se marcharon más de 4.000 jóvenes. Y todo ello unido a un escenario de recortes en sanidad, educación o servicios sociales.