Pero, ¿por qué demonios vuelve a subir la luz?

José Manuel Soria En El Senado

La complejidad de los factores que influyen en el recibo no calma a los consumidores, que siempre se llevan la peor parte. Y a partir de ahora, las subidas serán habituales.

La subida del recibo de la luz se ha convertido en algo cíclico para los consumidores, que ven como varias veces al año se incrementa lo que pagan por un suministro básico familias y empresas. Pero, ¿por qué sube el precio de la luz de esta manera? La explicación: que es el resultado de una ecuación muy compleja en la que Gobierno y eléctricas intervienen a su antojo y con intereses, muchas veces, difíciles de explicar y de conciliar.

 

El precio que pagamos por nuestro recibo de la luz está formado, básicamente, por dos elementos: los costes regulados y el precio de la energía. En el primer paquete manda el Gobierno e incluye cosas como llevar electricidad a Canarias, el coste de las infraestructuras o el transporte eléctrico y las primas a las renovables, entre otras cosas. Y en el segundo, mandan las eléctricas, ya que las distribuidoras son, a su vez, las productoras y encargadas de comprar la energía en un mercado mayorista. Esto permite explicar muchas cosas de las que van a pasar.

 

¿Por qué va a subir la luz? Fundamentalmente, por dos causas: porque el Gobierno va a tocar los costes regulados y porque la energía está cara. El pulso entre el ministro de Industria, José Manuel Soria, y el de Hacienda, Cristóbal Montoro (que se remonta a muchos meses atrás) está detrás de la decisión del Gobierno de no presupuestar 3.600 millones de euros para el déficit de tarifa. Así que toca pagarlo subiendo el recibo, a razón de 300 millones de euros al año. Además, el precio de la energía en mercados mayoristas está disparado.

 

¿Qué hace que suba el precio de la energía? En este caso, la eléctrica está muy afectada por la producción. Este último trimestre ha sido malo para la eólica, que no ha podido contribuir a la producción todo lo deseable. También hay varias centrales nucleares en parada técnica y su energía es la más barata. Así que, para cubrir demanda, ha habido que tirar de términas y ciclo combinado, que han encarecido el coste. Cuando hoy los mayoristas acudan a la subasta Cesur de energía, la tendrán que comprar hasta un 10% más cara que en septiembre. Y eso se traslada directamente al recibo.

 

Al final, ¿cuánto va a subir el recibo? Pues si la parte regulada, los peajes, van a subir un 1,3% y suponen el 60% de la factura, por ahí va casi un punto. Y si la energía está entre un 8 y un 10% más cara que en septiembre, y supone el otro 40% de la factura, pues otro 4-5%. En total, entre el 5 y el 7%.

 

¿Va a seguir siendo así mucho tiempo? Desgraciadamente, todo indica que sí. El Gobierno aprueba hoy la nueva ley del sector eléctrico que incluye un mecanismo automático de corrección: cuando la diferencia entre el coste de producir y distribuir energía eléctrica supere en un 2% a lo que las eléctricas recaudan por ello, habrá que repercutir directamente la diferencia en el recibo. Esto significa que la parte de la factura que corresponde a los costes regulados está expuesta a subir cuando las bajadas o subidas de demanda descuadren los ingresos. En cuanto al coste de la energía, parece que el mercado se relajará y que la mayor aportación de las renovables puede mitigar su precio, con lo que en abril y agosto se esperan bajadas.

 

Y, ¿de quién es la culpa? Pues, un poco, de todos. Las eléctricas dicen que el 56% de lo que pagamos se va en impuestos y decisiones políticas como las primas de las renovables o al carbón nacional, que han ido sobrecargando el déficit de tarifa hasta los 3.600 millones de euros. Por su parte, cuentan con un mercado potente y que se reparten entre cuatro grandes empresas con sus respectivas áreas geográficas bien marcadas. Y la electricidad en España acaba siendo más cara que en ningún lado: según las estadísticas de Eurostat, en los últimos cinco años el precio del kilovatio/hora (kWh) se ha incrementado en España un 63% hasta los 0,228 euros cuando, en el mismo lustro, los precios subieron de media en el conjunto de la UE solo un 27% (un 29% en la zona euro).