Paradores ofrece a sus clientes palacios y castillos para recibir a los Reyes Magos, entre ellos Gredos

 La red de Paradores ofrece a lo largo de la geografía nacional numerosos palacios y castillos a sus huéspedes para recibir a sus majestades los Reyes Magos de Oriente en una noche tan mágica como la de 5 de enero, entre los que se encuentra el parador abulense de Gredos.

La larga línea dinástica de las diversas casas reales españolas ha dejado a lo ancho de todo el país un selecto rosario de casas y palacios que en su día dieron cobijo a monarcas y hoy en día están a disposición de todos aquellos que quieran disfrutarlas gracias a la reconversión realizada por Paradores de Turismo.

 

   Sin apenas remontarse en la Historia el Parador de Gredos, en la provincia de Ávila, el primero de la red, no sólo dio acomodo a Alfonso XIII sino que fue ese monarca quien impulsó su creación y con ella la fundación de lo que había de convertirse una cadena de establecimientos con todos los lujos y comodidades en edificios de características singulares.

 

   Por otra parte, para degustar el tradicional roscón típico de estas fechas y recibir los regalos de reyes en la provincia de Burgos se encuentra un aposentamiento de lujo, el Parador de Lerma, buen ejemplo de que la opulencia y lo rural pueden perfectamente ir de la mano.

 

   El Parador de Lerma es un hotel de 4 estrellas que se encuentra en el punto más alto de la ciudad, en el antiguo Palacio Ducal, construido en el siglo XVII por encargo del primer Duque de Lerma como aposento, lugar de reposo y divertimento para su señor, el Rey Felipe III.

 

   A lo largo del año este Parador ofrece algunas actividades para sus  clientes y forma parte de varios itinerarios de la red pública hotelera, como la 'Ruta del Camino del Cid' o la 'Ruta de los Vinos de la Ribera del Duero'.

 

RECORRIDO POR LA GEOGRAFÍA ESPAÑOLA

 

   Pero sus majestades los Reyes Magos de Oriente deben recorrer toda la geografía española, así que algo más al norte, podrían alojarse en el navarro Parador de Olite, un palacio-castillo del siglo XV habitado por el Rey de Navarra, Carlos III 'El Noble'.

 

   Sus estancias dejaron en un momento de tener la predilección real y por ello se construyó el Palacio Nuevo, actual castillo. Pero hasta que eso ocurrió, entre sus muros de piedra habitaron testas coronadas, entre ellas, la Reina Leonor de Trastámara.

 

   Hoy el Palacio Viejo es un parador que esconde rincones de atmósfera medieval y dispone de alojamientos singulares como la habitación real que dispone de dos camas con dosel y una impresionante chimenea de piedra original.

 

   Esta habitación, que lleva el nombre de aquella reina está decorada en terciopelo rojo y cuenta con una bóveda de 5 metros de altura, vidrieras emplomadas y sus arcadas propias del medievo que buscan llevar a los huéspedes a un placentero viaje al pasado pero con las comodidades del siglo XXI.

 

CAMINO POR EL NORTE

 

   El camino de los Reyes continúa por el norte, en el pueblo costero de Hondarribia, que ofrece otra oportunidad de alojamiento regio en su Parador, también llamado 'El Emperador' o Castillo de Carlos V.

 

   Es una recia construcción defensiva en sus orígenes que sirvió de residencia en 1660 a la familia real española durante los esponsales de la infanta con el futuro rey francés Luis XIV, un fasto celebrado en la cercana Isla de los Faisanes.

 

   En este castillo, sin embargo, la habitación más representativa y espaciosa conmemora a una regente posterior la Reina Maria Cristina. Es una suite, con una imponente cama de dos metros de lado coronada con dosel y en la que destacan las vistas de la desembocadura del río Bidasoa que se avistan desde su ventana.

 

   Personajes como el Almirante Oquendo hasta el Duque de Alba, pasando por Garcilaso de la Vega, el Marqués de Spínola y otros muchos, dan fe de que las paredes de este palacio, convertido en Parador con encanto, están llenas de historia.

 

   En la provincia de Cáceres se encuentra el Parador de Jarandilla de la Vera, ubicado en un castillo-palacio medieval del siglo XV donde vivió durante meses el emperador Carlos V antes de retirarse a Yuste.

 

   Entre gargantas de agua, piscinas naturales, bosques de castaños y robledales y paisajes naturales, se descubren los torreones de este Parador y la vista del patio de armas mientras se disfruta de la cocina extremeña.