Paradores, ¿coto privado para sus proveedores?

Imagen nocturna desde el interior del Parador de Salamanca

El Parador de Turismo de Salamanca expulsa de manera arbitraria e incomprensible a un redactor y un fotógrafo de este periódico por petición de su proveedor de pescadería, que celebraba una reunión de Aesco en una sala del edificio y al que no le gustaba la presencia de estos ni allí ni en ningún otro espacio del amplio recinto del complejo salmantino.

A pesar de lo que muchos de ustedes puedan creer, Paradores de Turismo, sociedad pública a la que mantenemos en gran parte con nuestros impuestos, no nos pertenece. Ni lo más mínimo. Ni aunque tras los últimos descalabros económicos de la sociedad el Estado, o sea todos nosotros, hayamos tenido que aportar la friolera de 144 millones de euros en apenas dos años para tapar sus 'agujeros'. De hecho, es tan poco nuestra que allí pueden elegir si usted o yo podemos o no permanecer en cualquiera de sus instalaciones, y un ejemplo de este incomprensible ejercicio de lo que pudiera parecerse a un 'derecho de admisión', es lo que ha certificado hace solo unos días el Parador de Salamanca.

 

Lo dicho, allí son sus trabajadores quienes eligen quién puede o no estar en sus dependenciasSalvo que seas, claro está, amigo, cliente habitual o incluso proveedor de productos del Parador de turno, en cuyo caso la prebenda para hacerte con el control del hotel y sus instalaciones puede ser incluso tuya y ellos accederán gustosamente a que señales con el dedo a quién expulsar de allí. Les pone en antecedentes este Rumorista con esta advertencia, porque lo vivido el pasado viernes en las instalaciones del Parador Nacional de Salamanca no tiene desperdicio y evidencia cómo se gestiona esa instalación pública y en función de qué intereses.

 

Resulta que celebraba en una de la sala del edificio, (alquilada al parecer, aunque bien podría hacer sido 'cedida por la patilla', visto lo visto), su Asamblea General Extraordinaria la Asociación de Comerciantes salmantinos Aesco, presidida por Benjamín Crespo Andrés, a la sazón proveedor oficial de pescadería de esta instalación hostelera a través de su empresa Agrupesca. Siendo evidentemente noticiable el asunto, dado el reciente conflicto de esta asociación con la patronal salmantina, un equipo de TRIBUNA se desplazó al lugar para hacerse eco de la citada asamblea. Vamos, para hacer lo que se espera de un periodista, informar.

 

Sin embargo, luz y taquígrafos era algo que Crespo, y el secretario general de Aesco, Emilio Checa, no querían para este acto. Normal si, como se supo después, de los 650 asociados que anuncian como suyos, no acudieron  más que una decena con sus correspondientes parejas y/o familiares. Checa anunció a los periodistas que no se iban a permitir fotografías del acto, que se desarrollaba en una pequeña sala de las varias disponibles en el edificio principal del Parador salmantino. Éstos acataron sin rechistar la petición, a sabiendas de que se trataba de un intento burdo por 'salvar la cara' de la reunión evitando fotos de la escasa presencia al acto. Pero dicha petición se sustentaba legalmente al tratarse de un acto interno en una sala cedida para ese uso, así que poco se podía hacer.

 

Decidieron, no obstante, interpretando que la solicitud lógicamente no podía hacerse extensible al resto de los espacios del edificio, permanecer puertas afuera del edificio para tomar declaraciones y/o fotografías de los posibles asistentes.

 

Cual fue su sorpresa cuando minutos después, un trabajador del Parador charro, convenientemente aleccionado al parecer por el secretario de Aesco, Emilio Checa, les pedía que abandonaran al recinto en su totalidad, cuyo acceso exterior está a unos 100 metros del edificio principal. La explicación del trabajador fue que el cliente sostenía que ninguno de los asistentes al evento quería ser identificado en su acceso a la reunión y así preservar su anonimato. Cuestion curiosa tratándose de toda una Asamblea General de Aesco, convocada oficialmente por su presidente, Benjamín Crespo. Y asombroso envite por parte de Paradores al derecho a la información, también.

 

A pesar de eso Tribuna de Salamanca pudo informar debidamente a sus lectores del asunto gracias al trabajo de sus periodistas consultando unas y otras fuentes directamente involucradas. Solicitadas las pertinentes explicaciones a la dirección del Parador salmantino por el comportamiento contrario a toda lógica exhibido con los trabajadores del periódico, la respuesta oficial se remitió al envío, a través del departamento de comunicación de la sociedad, de las explicaciones del suceso ofrecidas por el empleado que ejecutó la orden de expulsión del recinto solicitada por Emilio Checa. En unas breves líneas, éste advierte de que, "observando su malestar y con la intención de agradar al cliente", comunicó a los periodistas que no podían hacer fotografías en todo el recinto del Parador. La orden fue, según los afectados, un tajante "ustedes no pueden estar aquí", comunicándoles que debían abandonar el lugar.

 

Ya lo saben, la próxima vez que busquen esa foto casi perfecta que muchos salmantinos recurren siempre a hacer desde la terraza del edificio del majestuoso 'skyline' de Salamanca, puede que algún trabajador del Parador se la impida. No obstante, si quieren asegurársela o incluso si están pensando en aprovechar al máximo el coste de la celebración de la comunión de su hija, sepan que por ese módico precio no sólo dispondrá de lo que gusten en el salón elegido por su familia. Si tienen 'mano' en el Parador, son amiguetes o les sirven el pan a diario, pueden sentirse por unas horas dueños y señores del majestuoso recinto, elegiendo quién puede o no permanecer allí al mismo tiempo. Ver para creer...piensa este Rumorista, Y eso que lo pagamos todos con nuestros impuestos!!