Otra forma de estudiar en Europa

Francisco Michavila presentó su libro “Bolonia en crisis”, acompañado por Mª del Rosario Sáez Yuguero, rectora de la Universidad Católica de Ávila, Juan Peire, director del Centro Asociado de la UNED, Mª Sonsoles Sánchez-Reyes Peñamaría, directora de la Escuela Universitaria de Educación y Turismo y José Ángel Domínguez Pérez, vicerrector de Política Académica de la Universidad de Salamanca

Francisco Michavila presentó su libro “Bolonia en crisis”, una palabra que no ha querido utilizar como fracaso. Crisis económica es un concepto clásico que conocemos todo, pero crisis también hace referencia como momento de cambio, de evolución, de reformar cosas.

 

Durante su intervención Michavila habló de cómo estamos y cómo hemos evolucionado para llegar a este momento.

 

El año 2010 iba a ser el año del cambio, dónde se armonizaron los estudios en Europa y se abría el horizonte para tener una formación universitaria común. “En ese momento los estudiantes decían no a Bolonia y además se produjeron recortes económicos en el ámbito universitario”, algo que no ha ocurrido en países como Francia, Alemania, Holanda e Italia, por tanto, no han aplicado una norma general de austeridad, incluso Portugal los datos de educación eran mejores que en España, con datos todos ellos de 2010.

 

Ahora parece que la crisis se ha llevado todo por delante “hablar de espacio europeo es algo antiguo, ya del tiempo pasado. Pero no hay nada en contra de Bolonia, porque ya no hay casi nada”.

 

La educación más importante es la de los niños pequeños, tendríamos que tener una base educativa más solida. La educación y la ampliación de conocimiento es muy importante, y no se puede entender la inversión en educación como un gasto sino como una inversión. Invertir un euro en el mundo educativo según un estudio genera un retorno de tres a cuatro euros.

 

“Si queremos salir a delante tenemos que tener muy claro que la universidad tiene que estar en el centro del desarrollo social, de todo” ¿Pero está capacitada la Universidad para dar esa respuesta? Michavila dice que tenemos que exigirles resultados buenos “los países que han hecho eso les está dando un buen resultado”.

 

Según sus ni hay demasiadas universidades, ni hay demasiados universitarios, lo que hay es extender el conocimiento en la sociedad. Pero “para tener a los más inteligentes tenemos que tener una buena base, si no tenemos una buena base no podremos crecer en altura y por lo tanto es un problema”.

 

Pero al mismo tiempo hay que controlar el gasto universitario, y hay que exigirles que se hagan bien las cosas, pedirles resultados y sino restringir los créditos. “La Universidad es el motor del futuro de un país”.

 

Todo lo que significa construir Europa “ha sido una historia complicada y compleja”, y no iba a ser menos en el cambio del sistema universitario europeo, que es Bolonia. Europa se está construyendo de forma dubitativa “es como dar dos pasos al frente y uno atrás; aunque ahora se están dado dos, tres y cuatro pasos atrás”.

 

El en ámbito universitario está ocurriendo lo mismo, siempre acabar por no comprometerse. “Siempre ha faltado ese impulso decidido con dinero suficiente”. Se tienen que aprobar las cosas por la mayoría porque si no crea ineficiencia.

 

Los modos de aprendizaje y el tema del impacto social de la universidad, son dos puntos que todavía no se han tenido en cuenta y no se han abordado bien.

 

Programa Erasmus, según Michavila, es un programa que se ha construido con cicatería, austeridad, y los jóvenes han tenido que buscarse como sacar las castañas del fuego pero ha funcionado bien.

 

La armonización se ha quedado a medio camino, porque el horizonte que se planteaba era el 2010, pero eso se puede modificar; “en principio la fecha que se barajaba era el 2015, pero ahora desde Europa se marca el 2020”.

 

Hablando sobre la reforma de bases y la LOMCE, afirmó no conocerla bien, pero según su punto de vista, la educación en general, la masiva, produce ciertos recelos en los países de la UE por ceder parte de su soberanía al Parlamento para legislar y la Comisión.

 

Según un estudio de Eurostar, de hace unos cuatro o cinco años, decía que el 67% de los europeos estaba dispuesto a ceder para de su soberanía en las políticas de investigación, mientras que en educación sólo un 9%. Por tanto, “lo importante no es la parte técnica de poder hacer esos cambios en todos los estudios sino más bien la voluntad de querer llevarlo a cabo”.