Obama no logra doblegar a los líderes republicanos

El presidente avisa a Wall Street de que "debería estar preocupado" por la situación. 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reiterado a los líderes del Congreso, en la reunión que han mantenido a última hora del miércoles, que "no negociará sobre la necesidad de que la sede legislativa actúe para reabrir el Gobierno".

 

"Ha dejado claro que no va a negociar sobre la necesidad de que el Congreso actúe para reabrir el Gobierno o elevar el techo de la deuda pública para pagar las facturas que ya se han generado", ha dicho la Casa Blanca en un comunicado.

 

A pesar de que Obama no ha conseguido doblegar la voluntad de los líderes del Congreso, especialmente de los republicanos, ha confiado en que finalmente "el sentido común prevalezca" y logren llegar a un acuerdo.

 

Obama ha convocado a los líderes del Congreso a las 17.30 horas (23.30 horas en España) en la Casa Blanca para convencerles de la necesidad de aprobar un proyecto de ley para garantizar la financiación de la administración pública, sin condicionamientos políticos.

 

A su salida de este encuentro el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha dicho que Obama y los legisladores demócratas se han negado otra vez a negociar, por lo que no ha habido avances.

 

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ha matizado que el jefe de Estado simplemente ha dejado claro que "no se prestará" a las tácticas políticas de los republicanos para negociar los presupuestos generales.

 

Por su parte, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha aclarado que Obama no va a invocar la decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos para superar esta crisis política.

 

La decimocuarta enmienda establece que "la validez de la deuda pública de Estados Unidos, autorizada por ley, no deberá ser cuestionada" y que "el Congreso tendrá el poder hacer cumplir, mediante una legislación apropiada, estas menciones".

 

WALL STREET "DEBERÍA ESTAR PREOCUPADA"

 

Obama, que no ha ocultado su malestar por la situación actual, ha insistido en una entrevista con la cadena CNBC en que el 'cierre de Gobierno' es "completamente innecesario". "Estoy cabreado por el hecho de que si no le digo a 20 millones de personas que no pueden tener un seguro sanitario, esta gente no reabre el Gobierno", ha lamentado.


El líder norteamericano también se ha referido a la relativa calma que se respira en Wall Street pese al cierre de Gobierno. La Bolsa de Nueva York cerró los dos primeros días de parálisis al alza y este miércoles ha concluido con ligeras bajadas en sus principales índices: -0,39 por ciento el Dow Jones y -0,08 por ciento el Nikkei.

 

El presidente ha advertido a los mercados que la situación que atraviesa el país es "diferente" a todo lo vivido. "Creo que deberían estar preocupados", ha avisado.

 

CIERRE DEL GOBIERNO 

 

A medianoche (6.00 horas del martes en España) entró en vigor el cierre del Gobierno debido a la incapacidad de demócratas y republicanos de llegar a un acuerdo en el Congreso para asegurar la liquidez de la administración pública.

 

Estaba previsto que este 1 de octubre el Tesoro de Estados Unidos superara irremediablemente el límite de endeudamiento público, fijado en 16,7 billones de dólares, cayendo así en una nueva crisis de liquidez que podía llevar al cierre de la administración pública.

 

Para evitarlo era necesario que republicanos y demócratas se pusieran de acuerdo en el Congreso para ampliar el límite de endeudamiento público hasta los 988.000 millones de dólares, garantizando así el funcionamiento del Gobierno hasta la elaboración de los nuevos presupuestos generales.

 

La oposición republicana había elaborado un plan según el cual se comprometía a apoyar una ampliación del límite de endeudamiento público a cambio de nuevos recortes en el gasto público, centrados en la reforma sanitaria del Gobierno, a la que se conoce popularmente como 'Obamacare'.

 

Con el objetivo de imponer su plan, la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, aprobó el sábado un proyecto de ley para aplazar un año la aplicación de la reforma sanitaria a cambio de entregar más fondos al Gobierno, pero el Senado, de mayoría demócrata, lo rechazó.

 

A última hora del lunes, la Cámara de Representantes volvió a aprobar --por 228 votos a favor y 201 en contra-- otro proyecto de ley con el mismo contenido y el Senado lo volvió a rechazar --con 54 votos en contra y 46 a favor--, haciendo casi inevitable el cierre del Gobierno.

 

En un último intento conciliador, la Cámara de Representantes propuso celebrar una "conferencia legislativa" para crear una comisión bicameral en la que resolver este asunto, pero el Senado se negó. "No iremos con una pistola apuntando a nuestras cabezas", dijo su presidente, Harry Reid.

 

EL PRIMERO DESDE 1995

 

Se trata del 18º cierre de la administración pública estadounidense desde 1976. El último precedente se remonta a la Presidencia de Bill Clinton. Entonces, el bloqueo presupuestario se prolongó entre el 5 de diciembre de 1995 y el 6 de enero de 1996.

 

Aunque, de momento, se desconoce la dimensión de las consecuencias del cierre del Gobierno, la Casa Blanca calcula que dejará en sus casas a 800.000 de los dos millones de funcionarios y que costará unos 10.000 millones de dólares semanales a la economía estadounidense.

 

Desde el Gobierno han garantizado que no afectará a los servicios públicos esenciales. Obama ya ha firmado un proyecto de ley para garantizar los pagos a los miembros de las Fuerzas Armadas y, con ello, la seguridad del país.



 

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