Nuestro futuro es la leche

Por Joaquín Antonio Pino, presidente de ASAJA Ávila

Recibir un precio justo. Poder vivir del trabajo. Son las dos reivindicaciones que, por obvias, resultan aún más vergonzantes, y que estos días mueven a cientos de ganaderos de Castilla y León por las carreteras y caminos de nuestra Comunidad en su periplo desde León hasta Madrid. La Marcha Blanca continúa imparable la lucha de los ganaderos de vacuno de leche por su propia supervivencia, reclamando algo tan básico como el pago de un precio por la leche que les cubra no solo los costes de producción, si no que les deje un beneficio mínimo para poder vivir de su trabajo diario.

 

Así es la jornada laboral del ganadero: levantarse cuando sale el sol y trabajar hasta la noche. Todos los días del año, porque el ganado no entiende de festivos ni de vacaciones de verano. Lo mínimo que se puede pedir es que ese esfuerzo merezca la pena. Lo mínimo exigible es que el trabajo compense, no solo que cubra costes, que eso debe darse por supuesto, sino también generar un beneficio. Y que nos permita a los agricultores y a los ganaderos vivir dignamente de nuestro trabajo. Porque no olvidemos que somos nosotros, los agricultores y los ganaderos, los que sustentamos el presente y el futuro de nuestro medio rural, de nuestros pueblos.

 

La gravísima crisis de precios que atraviesa el sector lácteo desde la desaparición del sistema de cuota láctea está poniendo en jaque la viabilidad de las explotaciones de vacuno de leche de nuestra provincia. Es inaceptable e indignante que la industria pague el litro a menos de 29 céntimos de euros, cuando el mínimo que garantiza la continuidad de nuestras granjas es de 37 céntimos de euro. Es un abuso intolerable que merece una respuesta contundente por parte de las organizaciones agrarias y también por parte de las administraciones, que están manteniendo una postura tibia ante un auténtico atraco a los ganaderos.

 

El ganadero no busca subvenciones, ni ayudas, ni limosnas. No es la solución a  este terrible conflicto que está ahogando a la mayoría de las 1.500 explotaciones de vacuno de leche de Castilla y León, a 1.500 familias cuyo medio de subsistencia pende de un hilo. La única salida a este atolladero es que se pague un precio justo por la leche, que se fije un mínimo que permita a los productores vivir de su trabajo, y que en Castilla y León se cifra en 37 céntimos por litro.

 

En Francia, país que siempre defiende lo suyo a capa y espada, el Gobierno ha atendido de inmediato las demandas de los ganaderos y ha fijado un precio mínimo para la leche. En España, demandamos exactamente lo mismo, pero nos hemos encontrado con un no rotundo por parte del Ministerio de Agricultura. Sin precios justos, el sector productor de leche irá a la ruina.

 

Ante esta situación, que realmente es crítica, hay que movilizarse. Y apoyar a los ganaderos de vacuno de leche porque, en definitiva, se apoya el futuro del campo y de nuestros pueblos. Por eso, desde ASAJA os invitamos a todos los abulenses, no solo a los ganaderos y a los agricultores, a participar en la MARCHA BLANCA, que llega el lunes 31 de agosto a nuestra provincia procedente de San Cristóbal de la Vega y llegará, sobre las 2 de la tarde, a Adanero. El martes 1 de septiembre, la Marcha Blanca seguirá su camino hacia Madrid en una etapa que parte de Sanchidrián y llegará a Villacastín.

 

Necesitamos vuestro apoyo. Porque nuestro futuro es la leche.