¿Nos tomamos un café?

Según una nueva investigación, beber entre tres y cinco tazas de café al día podría reducir el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) hasta en un 21 por ciento.

Tras confirmar los beneficios del café frente a patologías como la diabetes o el colesterol, diversos grupos de investigación llevan trabajando desde hace meses investigaciones, y publicándolas en revistas científicas, que demuestran los efectos cardiosaludables del consumo de café.

 

Concretamente, según una nueva investigación, beber entre tres y cinco tazas de café al día podría reducir el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) hasta en un 21 por ciento, según los resultados de una investigación presentados por el Instituto de Información Científica sobre el Café (ISIC, por sus siglas en inglés), una organización dedicada a la divulgación de la ciencia relacionada con el café y la salud.

 

El hallazgo es significativo dado que la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular siguen siendo la primera causa de muerte en Europa, responsables del 51 por ciento de todas las muertes en las mujeres y el 42 por ciento de todas las muertes en hombres. Más de cuatro millones de personas mueren a causa de enfermedades cardiovasculares cada año en Europa y en general, se estima que las patologías cardiovasculares costarán a la economía de la UE un total de 196.000 millones de euros cada año.

 

El informe de ISCI se presenta en un simposio en 'EuroPRevent' 2015, un congreso organizado por la Asociación Europea para la Prevención y Rehabilitación Cardiovascular, que se celebra en Lisboa, Portugal, bajo el tema 'El café y la mortalidad por las enfermedades cardiovasculares'.

 

El riesgo de mortalidad por ECV más bajo se ve en una ingesta de aproximadamente tres tazas de café al día, con una reducción del riesgo de hasta el 21 por ciento, según los resultados del trabajo. Dos metaanálisis de 2014 sugieren una asociación entre el consumo de café y el riesgo de ECV, proponiendo un modelo 'en forma de U' por el que los efectos protectores óptimos se lograron con entre tres y cinco tazas de café al día.

 

Beber entre tres y cuatro tazas de café diarias se asocia con un riesgo un 25 por ciento menor de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con el consumo de ninguna o menos de dos tazas al día. Las personas con diabetes suelen presentar un riesgo mayor mortalidad por ECV, por lo tanto esta asociación puede estar relacionada con una disminución del riesgo de ECV.

 

En los hombres, una combinación de cinco conductas saludables (una dieta saludable, el consumo moderado de alcohol (de 10 a 30 g/día), no fumar, ser físicamente activo y no tener adiposidad abdominal) podría prevenir el 79 por ciento de los eventos de infarto de miocardio.

 

La mitad de los casos de ECV en las mujeres podría evitarse mediante la modificación de los estilos de vida, ya que aproximadamente el 73 por ciento de los casos de cardiopatía coronaria y el 46 por ciento de la ECV clínica son atribuibles a estilos de vida insalubres. El informe concluye que la investigación reciente apoya la opinión de que moderar el consumo de café en aproximadamente entre tres y cinco tazas al día puede tener un efecto protector contra el riesgo de mortalidad por ECV.

 

Los mecanismos de acción detrás de estas relaciones no están claros pero las áreas de interés para la investigación futura incluyen las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes del café, y la conocida asociación entre el consumo de café y la reducción del riesgo de diabetes tipo 2 como la mortalidad por ECV es normalmente mayor en este grupo.

 

Es importante señalar que los resultados difieren entre distintas poblaciones; sugieren que dos tazas de café al día pueden ofrecer la mayor protección a la población japonesa, mientras que tres tazas pueden proporcionar la mayor protección en las poblaciones de Reino Unido y de Estados Unidos.

 

El profesor António Vaz Carneiro, de la Facultad de Medicina de la Universidade de Lisboa, destaca que "es importante reconocer los factores que podrían tener un efecto protector contra la mortalidad por ECV". "El consumo moderado de café podría desempeñar un papel importante en la reducción del riesgo de mortalidad por ECV que podría tener un impacto en los resultados de salud y el gasto en atención sanitaria en toda Europa", concluye.