Normalidad en el funcionamiento de la Residencia ASIDEMA tras entrar en Concurso de Acreedores

Esta empresa arrastra desde hace más de un año una situación conflictiva con origen en las desavenencias entre sus socios, José Luis Collado y Luis Carlos García Cruces. 

El Boletín Oficial del Estado ha publicado en los últimos días el Auto de declaración de concurso necesario del deudor Coymávila 2000 S.L., que es la empresa propietaria y gestora de la Residencia de Ancianos Asidema, en la Calle El Tostado de la capital abulense.

 

Esta empresa arrastra desde hace más de un año una situación conflictiva que tiene su origen en las desavenencias irreconciliables entre sus socios y administradores mancomunados, José Luis Collado y Luis Carlos García Cruces. 

 

Tribuna Ávila se ha puesto en contacto con la dirección del centro, y su director, Javier Diestre, ha manifestado que "el funcionamiento diario de la residencia ha recobrado la normalidad, y poco a poco, gracias al trabajo del equipo directivo y del administrador concursal, se va recuperando también la normalidad en la gestión diaria: relaciones con proveedores, con trabajadores, con Administraciones Públicas, etc.".

 

En nuestro país los concursos de acreedores se rigen por la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, que ha sido modificada y actualizada en varias ocasiones, la última de ellas en 2014.

 

Las reformas en materia mercantil y concursal de los últimos años comparten la premisa básica de considerar que la continuidad de las empresas económicamente viables es beneficiosa no solo para las propias empresas, sino para la economía en general y, muy en especial, para el mantenimiento del empleo.

 

En este sentido, las representantes del sindicato mayoritario en la residencia, CSI-F, manifiestan su confianza en que la situación "recobre cuanto antes la normalidad. A día de hoy aún se nos adeudan dos nóminas, pero somos conscientes del esfuerzo necesario para mantener a flote la residencia, y queremos agradecer la profesionalidad de nuestros compañeros, que trabajan para conseguir que el bienestar de los residentes no se vea afectado en ningún momento".

 

Javier Diestre ha manifestado en declaraciones a este periódico que,  "siguiendo la Ley Concursal, el administrador va poniendo al día las deudas pendientes, según la prioridad que marca la ley y, por supuesto, teniendo en cuenta las necesidades más perentorias que hay que cubrir, así como las nóminas que se adeudan a los trabajadores. Hoy mismo se ha dado orden de abono de una nómina y media, y confiamos en que en breve la deuda con nosotros, los trabajadores, quede al día".

 

Esta Ley Concursal con sus modificaciones distingue, esencialmente, dos tipos de concurso de acreedores: voluntario y necesario.

 

El concurso de acreedores voluntario es aquel por el que la sociedad presenta ante los Tribunales de Justicia una declaración de insolvencia, y solicita el reconocimiento del estado concursal. Y el concurso necesario se insta por uno o varios acreedores de la sociedad, de forma preventiva, cuando se supone una inminente insolvencia de la empresa. 

 

En el caso de Coymávila 2000 S.L., no fue posible solicitar un concurso voluntario porque precisamente la causa del conflicto y de la situación actual de la mercantil son las desavenencias irreconciliables entre los dos socios y administradores mancomunados.

 

El concurso que ha declarado el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1, Juzgado de lo Mercantil de Ávila, es de tipo 'necesario', puesto que ha sido solicitado por varios acreedores, entre los que se encuentra a su vez uno de los administradores mancomunados de esta sociedad, en su calidad de acreedor como constructor del edificio de la Calle El Tostado.

 

Por otro lado, todos los procesos penales abiertos a propósito de este caso han sido archivados definitivamente por la Audiencia Provincial de Ávila, y los conflictos laborales están en vías de solución al encontrarse la administración bajo la responsabilidad del administrador concursal.

 

Diestre quiere "agradecer la confianza de nuestros residentes y de sus familias, así como la profesionalidad de los trabajadores. Nuestra puerta siempre está abierta para informarles sobre la situación cuando tienen alguna duda, y a pesar de que este proceso les haya podido ocasionar algún contratiempo, siguen confiando en que el conflicto se solucione para que los residentes puedan conservar su hogar, que es éste".