"No sólo debemos potenciar la maravilla de la naturaleza del mundo rural, sino también a sus artistas"

Eduardo Blázquez

El profesor de Historia del Arte en la Universidad Rey Juan Carlos, Eduardo Blázquez Mateos, acaba de inaugurar en la localidad abulense de Guisando un museo "dedicado a la mujer y la mitología", en el que "lo conforman las diosas del Olimpo y los mitos femeninos". Carlos Bermejo le entrevista para Tribuna Ávila y nos cuenta todos los detalles del proyecto.

Arraigado a su tierra, a su jardín y a la figura del matriarcado, Blázquez propone potenciar a los artistas de la zona y comunicarlos a través de una universidad en la localidad de Arenas de San Pedro. Implicado en la dirección de más de una veintena de tesis doctorales de alumnos de su universidad, en el patronato de la Fundacion Marcelo Gómez Matías, en el Instituto de Danza de Alicia Alonso y la promoción de su tierra, a través de los famosos Premios Gredos, Eduardo Blázquez nos concede unos minutos de su escaso tiempo.

 

¿Qué le llevó a renunciar a las comodidades del mundo urbano y no despegares de las tradiciones del mundo rural?

 

El apego a la familia y en especial a lo que significa el matriarcado. El mundo rural me aporta una serie de condiciones magnificas para potenciar mi actividad docente como Profesor Titular de la universidad Rey Juan Carlos de Madrid, para investigar y para redactar. En Guisando escribo el 90 por ciento de mis investigaciones y en Madrid tan sólo el 10 por ciento restante.

 

Sin embargo se trata de una residencia comprometida y protagonista en la comarca.

 

No he podido evadirme de esa responsabilidad para demostrar que en el mundo rural no sólo debemos potenciar la naturaleza y el paisaje, sino, y sobre todo, a sus habitantes. Durante mi etapa de cinco años al frente de la Fundación Marcelo Gómez Matias he asumido un protagonismo que me ha llevado a una sobreexposición de mi persona, pero que consideraba como un mal menor en defensa de la importantísima labor que se realiza desde esta Fundación.

 

Al margen de ese coste personal del que habla, ¿qué le ha aportado el mundo rural?

 

Sobre todo la unión y la relación entre lo culto y lo tradicional que se observa en cada detalle de la naturaleza de esta comarca. Se trata de una fusión ideal entre lo tradicional, lo popular y la mística de lo intelectual. Yo la observo en muchas cosas cotidianas y sobre todo en el jardín de mi casa, del que me he vuelto dependiente y que me facilita un ambiente onírico para mis investigaciones.

 

¿Cómo distribuye su tiempo?

 

Es complicado ser responsable y comprometido con todas y cada una de las facetas y trabajos que he asumido. Como te decía sigo muy vinculado a la gestión del patronato de la Fundación, que ahora tiene más de 500 matrículas, aunque haya decidido abandonar su presidencia por la sobreexposición que te comentaba antes. Además trabajo para el Instituto de Danza de Alicia Alonso y en la actualidad tengo abierta la dirección de 20 tesis doctorales de mi universidad. También me he embarcado en la inauguración de un micro museo de las diosas y las ninfas, que trata de hacer hincapié en la figura de la mujer a través del arte, sobre todo de las pinturas del genial Manuel Aznar, un pintor arenense del que tuve el honor de disfrutar de su amistad hasta su fallecimiento.

 

Siempre he gestionado los tiempos como una inversión que me permitía tener un altavoz para reivindicar la danza dentro de carreras científicas como Exactas o Matemáticas. También la sensibilidad hacia los jardines y todas las artes que me son atractivas.

 

Este aspecto también se detecta en su blog

 

El blog es un escaparate en el que intento dar a conocer y reconocer a los nuevos talentos que han nacido y viven en nuestra comarca. Creo que es fundamental relacionar y poner en comunicación a estos artistas de las zonas rurales para que generen plataformas creativas como la propia Fundación. Existe un escenario perfecto que nos ha brindado la naturaleza y que ahora necesita de esta generación de artistas para que funcionen en simbiosis.

 

Sin embargo se trata todavía de una tarea pendiente, ¿a qué se debe?

 

Fundamentalmente a la clase política que ha ido encargándose de enfocar mal la cultura rural y de esta manera se ha ido creando una falta generalizada de cultura propia. El caso de Manuel Aznar, desterrado culturalmente de su ciudad, o la situación de total falta de recuerdo y reconocimiento a artistas que habitaron la comarca como Boquerini o Goya son muestras de esta situación de desinterés.

 

No hay interés por la cultura o el arte. No existe ningún lugar en España en el que no se haga una reseña hacia un referente histórico o cultural de su localidad o hacia personajes tan ilustres como los que habitaron la zona. Falta un vínculo político entre educación y cultural.

 

¿Cuál es la solución?

 

La solución pasa por enfocar la Fundación o a la Asociación de Amigos del Palacio hacia la independencia política y la unión de la generación de artistas de la zona.

 

Hablando del Palacio de La Mosquera de Arenas de San Pedro, ¿qué utilidad se le podría dar para aprovechar este espacio?

 

La creación de una universidad pequeña. Es cierto que la UNED ya tiene una experiencia positiva en Arenas, pero creo y defiendo la creación de una Universidad propia en el Palacio de la Mosquera, lugar de residencia del infante don Luis de Borbón, hermano del rey Carlos III, para da valor a la zona. No nos podemos conformar con clases  esporádicas, sino que debe ser una iniciativa con continuidad y que base su estructura docente en los valores. No se debe tratar de intelectualizar, sino de educar y con capacidad para llegar a todos, con una visión comarcal y que sirva de unión entre el alto y el bajo Tiétar.

 

La clave está en la creación de una Universidad no sólo de Arenas, sino de un radio mayor y que integre a diferentes generaciones y sobre todo que su nexo de unión sea la creación. Una universidad que apueste por lo singular, por lo diferente.

 

¿Qué necesita la comarca para ser diferente?

 

Hay que intentar abrir las mentes. Potenciar el folklore y la tradición popular y ponerla en unión con la cultura. Yo intentaría apostar por el cine como vínculo cultural en la zona. No se puede dejar escapar la oportunidad de utilizar el lenguaje visual, buscar nuevos formatos. Hace años ofrecí al ayuntamiento de Arenas la cesión de toda la escenografía de la película '2001: Odisea en el espacio' de Stanley Kubrick, que me ofreció su viuda y que el consistorio rechazó.

 

En esta dirección cinematográfica ya ha habido alguna iniciativa.

 

Efectivamente. De hecho la última película de Alex de la Iglesia se iba a rodar en el castillo de Arenas de San Pedro, pero por ciertos detalles de última hora se trasladó hasta el palacio de Boadilla. Arenas está en el punto de mira de la Asociación de Paisajísmo y Escenografía del Cine. Sólo hace falta que la administración ofrezca facilidades.

 

De hecho esta zona es lugar frecuente de residencia de algunos actores.

 

Blanca Portillo lleva años construyéndose una casa en Arenas y el último pregonero de las fiestas de esta localidad, Juajo Artero, está intentando poner en marcha una casa del actor en Hontanares. La presencia de estos actores en la comarca es propicia para que el valle se ponga en el punto de mira del turismo cultural y se creen sinergías con este tipo de alto turismo. Es una oportunidad que no se puede dejar pasar para subir el nivel cultural del turismo y a la vez poner a la zona en el ambiente artístico.

 

¿Qué haría falta para celebrar una semana de cine español?

 

Es una iniciativa muy atractiva para los públicos más jóvenes. El cine siempre ha sido un atrapa-jóvenes. Que el público pueda debatir sobre la película proyectada con su director o con sus actores es una idea que yo creo puede resultar muy bien en la zona. De esta iniciativa ya he hablado con el productor Miguel Ángel Berzal y ambos coincidimos en que sería muy fácil llevarlo a cabo.

 

Los premios Gredos, en cuya organización también está comprometido, cumplen este año sus bodas de plata. ¿Cuál es el secreto para que lo vengan a recoger tanto la duquesa de Alba como Sara Carbonero?

 

El propio prestigio de los premios. Su andadura en estos 25 años avalan al propio premio y a la vez nos permite abrir un abanico muy amplio de personajes a los que galardonar, desde la duquesa a Elsa Pátaki o Sara Carbonero. Lo importante es situar a la comarca en el panorama y dar publicidad a la zona. Muchos de nuestros galardonados regresan a la zona maravillados por su primer encuentro con la comarca. Además hemos conseguido la continuidad que es muy importante para confirmar su solvencia.

 

Por si no fuera poco, ahora también dedica su tiempo a la dirección de un micro museo en su localidad natal de Guisando sobre las diosas y las ninfas.

 

El museo se define desde el ciclo de la mujer y su unión con los cuatro elementos -tierra, agua, fuego y aire-, lo que marca la estructura que permite ordenar los espacios desde una clave antropológica e iconológica.

 

Conformado por un centenar de obras, de las cuales un 80 por ciento son pinturas, principalmente acuarelas y bocetos, el proyecto, en el que llevo trabajando desde hace tres años, está íntimamente relacionado con el papel de la mujer y la mitología femenina que aparecen en mis libros.

 

¿Qué obras se pueden ver en su micro museo?

 

Entre las obras expuestas, que en algunos casos han sido adquiridas y en otros son donaciones, figura la serie de la condesa de Chinchón como diosa Ceres, ciclo de Manuel Aznar, que también aporta a este museo sus visiones del ballet clásico y su ciclo del mito de Ofelia. A ellas se unen el ciclo de Cibeles, de Rosa Peces y Aarón Santamaría, y las maternidades de Elena González, además de otros trabajos de Lourdes Garro, esculturas de Elena González y Emilio Sánchez y bocetos de Ricardo Montesinos y estamos abiertos a contar en un futuro con nuevas aportaciones de artistas abulenses.

 

ENTREVISTA Y FOTOGRAFÍA DE CARLOS BERMEJO