No más recortes en sanidad animal

El partido magenta demanda a la Junta de Castilla y León plenas garantías en el servicio público de sanidad animal.  Es innegociable que las empresas que prestan este servicio público cuenten con profesionales experimentados y con medios adecuados que garanticen la seguridad laboral y la seguridad de la sanidad animal

Unión, Progreso y Democracia (UPyD) exige a la Junta de Castilla y León que no recorte la inversión en sanidad animal por las graves repercusiones que puede tener en la salud pública. En concreto, el partido magenta denuncia la precaria situación en la que se encuentra la sanidad animal en la Comunidad Autónoma tras la adjudicación de este servicio a una empresa que prescinde de profesionales experimentados y de los medios materiales adecuados para el correcto desempeño de sus funciones.

 

El partido magenta reitera que es fundamental que se adjudiquen los trabajos relacionados con la sanidad animal a empresas con personal experimentado y material necesario para el desempeño del trabajo. Asimismo, para garantizar la prestación correcta del servicio, es preciso que no se cierren las Unidades Veterinarias, como las de Candeleda, Navaluenga y Las Navas del Marqués en la provincia de Ávila. UPyD reclama asimismo que la Administración autonómica asuma los costes de la vacunación obligatoria de Lengua Azul y se comprometa a testar la inocuidad de la vacuna antes de su aplicación.

 

Con estas decisiones, la Administración regional “echa por la borda más de 20 años de trabajo en la erradicación de enfermedades animales que se trasmiten al ser humano, que han costado cientos de millones en campañas de erradicación, ha provocado el cierre de mercados exteriores al ganado y cientos de bajas, secuelas e incluso muertes”.

 

La Consejería de Agricultura y Ganadería, como promotora del contrato, es responsable de velar por que la contratación cumpla con las suficientes garantías. Sin embargo, estamos viendo cómo en los sucesivos contratos que licita se van reduciendo los requerimientos y el presupuesto hasta llegar al punto en que hoy nos encontramos.

 

Al respecto, esta formación denuncia que, tras una adjudicación con numerosas sombras se ha desechado a los profesionales con experiencia y los medios adecuados –tales como desinfectantes de agujas, medidores de grosor de piel adecuados, pistolas que inoculen los reactivos de forma precisa, ordenadores funcionales, peladoras eléctricas, impresoras portátiles, entre otros- para no tener que reconocer la antigüedad de los trabajadores y ahorrar en material.

 

Los pliegos desde 2010 han ido eliminando las exigencias técnicas que garantizan que el servicio sea prestado correctamente. Aun así,  en 2010 aún exigían a la empresa adjudicataria contar con un mínimo de 160 veterinarios, el 75% de los cuales debían aportar más de dos años de experiencia. Sin embargo, los pliegos de 2012 y 2013 eliminan cualquier requerimiento, destacando en particular los de personal, tanto en número como en experiencia.

 

Desde UPyD, “no entendemos los cambios de criterio que en apenas tres meses se han producido, y que suponen la aceptación de un precio un 8% inferior al que en contrato de 2012 se calificó como temerario, sin que ningún responsable regional haya dado explicaciones al respecto”.

 

Colegios veterinarios, partidos políticos y ganaderos coinciden en la necesidad de la experiencia para un trabajo de precisión tan especializado y con altos riesgos laborales. Sin esa experiencia probada y sin medios adecuados, los animales pasan demasiado tiempo en los corrales, lo que genera estrés y desemboca en disminución de la producción, abortos y muertes traumáticas que no suelen ser abonadas. Por no hablar de que pueden conseguirse muestras insuficientes para dar resultados significativos, con el consiguiente riesgo para la salud pública.

 

El presidente del Colegio de Veterinarios de España y catedrático de Sanidad Animal, doctor Juan José Badiola, ha puesto de manifiesto que “prescindir para este proyecto de un servicio veterinario con la formación, experiencia y dedicación adecuadas y demostradas, dejándolo en manos de empresas que no demuestran una capacidad suficiente de actuación técnico-veterinaria, podría dar al traste con los resultados obtenidos tras muchos años de trabajo y de inversión pública”.

 

La falta de experiencia de la empresa, del personal que han contratado y la carencia de medios materiales adecuados e imprescindibles para llevar adelante el trabajo encomendado han ocasionado el más absoluto caos este inicio de campaña. Los ganaderos contemplan atónitos cómo se tarda tres veces más en sanear las mismas explotaciones, a costa del esfuerzo, la paciencia, el tiempo y el dinero de los ganaderos.