Mucho ojo con las lentillas en la piscina

La exposición al sol y al agua puede implicar importantes riesgos para la salud ocular.

Los ojos son una de las partes del cuerpo que más se resienten en verano y, especialmente, si se lleva lentillas.

 

Y es que, una exposición al sol y al agua puede implicar importantes riesgos para la salud ocular derivados de los productos que se utilizan para desinfectar el agua de las piscinas, como de otros agentes infecciosos que puede haber en las propias aguas.

 

Si éstas llegan y colonizan, por ejemplo, la córnea, pueden producir queratitis amébica, una infección que se manifiesta con dolor, fotosensibilidad, inflamación del párpado, picazón en los ojos y lagrimeo y que en los casos más graves puede incluso necesitar cirugías oculares como los trasplantes o llevar a la ceguera", ha explicado el doctor.

 

Así lo ha comentado el profesor de la Universidad de Oviedo e investigador del Instituto Universitario Fernández-Vega, Jesús Merayo, quien ha avisado de que el contacto con productos químicos que se utilizan para desinfectar el agua, por ejemplo, de las piscinas puede provocar conjuntivitis irritativas u otras infecciones fácilmente tratables.

 

Además, es importante tener en cuenta que toda el agua que no sea de mar, es decir, el agua dulce suele contener bacterias y parásitos. "Uno de estos parásitos que puede estar presente incluso en el agua del grifo son las amebas.