Movimientos como el 15-M resucitan la práctica de la utopía

Esta ha sido una de las cuestiones tratadas hoy en el curso ‘Filosofía y utopía’, que también evalúa estos días las posibilidades de un mundo sin gobiernos, en respuesta al momento actual de crisis “económica, social y moral"

Las protestas sociales o movimientos como el 15-M hacen revivir la práctica de la utopía y la idea de un mundo alternativo al actual, con la esperanza de cambiar lo que no gusta y convencer de que “el poder está en la gente”. 

 

Esta ha sido una de las cuestiones tratadas hoy en el curso ‘Filosofía y utopía’, que también evalúa estos días las posibilidades de un mundo sin gobiernos, en respuesta al momento actual de crisis “económica, social y moral”. 

 

La reflexión, a juicio del codirector del curso, Rafael Herrera, profesor ayudante de Filosofía de la UNED, puede ser “útil” para encontrar alternativas, pero también para conocer experiencias pasadas y estudiar su aplicación en el presente. 

 

Para Enrique Ujaldón, doctor en Filosofía y director general del Instituto de Turismo de Murcia, el momento actual ha provocado que otras opciones diferentes a la política estén ocupando la plaza pública. 

 

Según Rafael Herrera, la idea de pensar un mundo “mejor” o “alternativo” es “tan vieja como el hombre”, una cuestión que se ve especialmente ahora, con movimientos que se rebelan contra situaciones económicas y que son el ejemplo de que “existe una exigencia de cambio que el poder no puede ignorar”. 

 

Una revisión del poder del Estado, porque hasta ahora ha tenido demasiado, como defienden las corrientes anarco-liberales, la idea del reparto de la riqueza que ya existía en Tomás Moro o la necesidad de sistemas de garantías que no se queden en conceptos jurídicos sino que se lleven a la realidad pueden ser conceptos abstractos de utopía en la actualidad. 

 

En la práctica, Rafael Herrera ha llamado la atención sobre actuaciones “polémicas” como los escraches, que han derivado en una nueva situación política y ponen en tela de juicio “muchas” de las cosas sobre las que la democracia se asentaba hasta ahora y que “deben ser pensadas”. 

 

No obstante, el profesor ha incidido en que “la filosofía no da soluciones”, sino que estas deben llegar de “la política y los políticos”, aunque la Filosofía reflexiona críticamente sobre esas soluciones. 

 

Al respecto, Enrique Ujaldón ha resaltado el que la utopía tenga también un “lado oscuro”, ya que en su nombre “se han cometido muchísimas barbaridades” a lo largo de la historia, como se ha visto en los totalitarismos, que tienen una raíz utópica y pueden llevar a un “ansia de perfección” que “hay que imponer a la fuerza”. 

 

“Al final, hay quien se deja llevar por las bellas palabras” y estas pueden acabar convirtiéndose en “campos de concentración, fusilamientos y dictaduras”, ha concluido.