Montoro alaba los ajustes en los ayuntamientos, que cerraron 2012 con un superávit del 0,22%

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha alabado los ajustes acometidos por las entidades locales que les llevaron a cerrar 2012 con un superávit del 0,22 por ciento, cuando la previsión era un déficit del 0,3, con lo que fue la administración del Estado que mejor se comportó el año pasado.
MADRID, 27 (EUROPA PRESS)



"Toda aquella interpretación de que hay una España ingobernable en términos presupuestarios porque hay demasiados ayuntamientos y porque tenemos un Estado de las autonomías, no es así", ha explicado Montoro en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en el que se ha aprobado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2014.

"Está pasando algo muy importante en el sector público español, que quien tiene la responsabilidad de gestionar está gestionando equilibradamente sus presupuestos", ha añadido el ministro, que ha recordado que el superávit de la administración local se logra tras tener las cifras definitivas de cierre de más de 9.000 unidades administrativa locales, lo que a su juicio es un gran logro.

Cristóbal Montoro ha aprovechado para defender que si se ha llegado a esta situación es también por las medidas aprobadas por el Gobierno para ayudar a pagar las facturas pendientes de los ayuntamientos y mejorar la liquidez de las administraciones territoriales. "El resultado está a la vista y es un excelente resultado", ha dicho.

Y ha asegurado que esta situación "sienta una base política" para iniciar la tramitación en el Congreso de la reforma de la administración local, que ha defendido. "No vamos a reformar los ayuntamientos porque necesiten corregir su déficit, sino para delimitar las competencias entre administraciones públicas, es el sentido de estas reformas estructurales", ha dicho.

El proyecto de ley acaba de iniciar su andadura parlamentaria. Se encuentra en fase de enmiendas y mantiene el rechazo de la inmensa mayoría de los grupos de la oposición y, fundamentalmente, del PSOE, que considera que el sentido último de la reforma es facilitar la privatización de los servicios municipales.