Mienten tanto como hablan

Artículo de Jesús Salamanca Alonso. 

Cada vez son más los colectivos que están dispuestos a trabajar para que Mariano Rajoy y su partido no sigan en la Moncloa, tras las elecciones de diciembre. De poco va a servir que bajen el IRPF, devuelvan la paga extra a los funcionarios, suban las pensiones, acuerden con los sindicatos elevar los sueldos… Es tal la cantidad de mentiras que nos han echado estos últimos cuatro años –y el incumplimiento de programas– que no merecen seguir.

 

Han tratado a la ciudadanía como si fuera papel higiénico. Hasta el propio presidente de mi comunidad se ha bajado los pantalones y se ha vuelto a presentar, después de decir por activa y por pasiva que no volvería a ser candidato a presidir la Junta de Castilla y León. Da la impresión de que en el Partido Popular mienten igual que comen o respiran. ¡Vaya tropa más indigna y con menos credibilidad! Hay veces en las que algunos piensan que la estupidez engrandece, cuando en realidad aletarga, aturde y acompleja.


Lo peor de todo es que miles de alcaldes honrados del PP han trabajado horas y horas al servicio de sus pueblos, mientras los de arriba se lo llevaban crudo. Y ahora, pasadas las elecciones municipales y autonómicas, se ha visto que han pagado justos por pecadores, como consecuencia de los desmanes varios, la corrupción, el incumplimiento de programa y el engaño.

 

Lo siento sinceramente por esos alcaldes a quienes, en ocasiones, les cuesta dinero serlo e incluso no les importa. Doy fe de ello, porque lo he visto en varios casos y, por tanto,  me consta de primera mano. Muchos de los de arriba se han cavado su tumba política, pero también han acabado con las ilusiones de alcaldes y concejales. No me extraña que un presidente de comunidad autónoma, remedando a Manuel Azaña, haya vuelto a repetir eso de: "¡Rodeado de imbéciles, gobierne usted si puede!"

 

Otro que ya huele, por trágala y por trapacero, es el actual consejero de Sanidad de Castilla y León. Su gestión ha sido nefasta y sospechosa en la Sanidad de Castilla y León. No hay médico o colectivo vinculado a la Sanidad que no lo diga. Pero hay una cuestión que le va a traer de cabeza: el HUBU (Hospital Universitario de Burgos). ¿Por qué? Pues porque para construir ese mastodonte se dedicó y desvió dinero del BEI; un dinero que solo puede ir a gestión pública y no privada. Hay 126 millones de euros (pero no han explicado dónde están) que van a ser la cruz del consejero; de ahí que el actual presidente de la comunidad autónoma se haya ocupado de darle continuidad en las Cortes o mantenerle como consejero para protegerle con inmunidad parlamentaria y que los tribunales permanezcan a la espera.

 

Pero esta vez voy un poco más lejos: en la Consejería de Educación repite gran parte del 'staff'; algo que desde Presidencia no querían que sucediera. Lo vio fácil el presidente cuando el anterior consejero de educación --Juanjo Mateos-- decidió comunicarle que no iba a continuar, pero... estos políticos cambian de la noche a la mañana. Y precisamente por irresponsabilidades como la escrita, la gente le ha dado una advertencia en forma de pérdida de la mayoría absoluta. Aún recuerdo cuando Juan Vicente Herrera 'juraba en Arameo' por la deficiente planificación de la educación secundaria, con protestas de alcaldes, anuncios de dimisión, así como otras lindezas y 'amenazas' que tenían unos destinatarios muy concretos.

 

En la Consejería citada siguen sin cubrir las bajas del profesorado hasta transcurridos 15 días del hecho causante. Eso es muy grave. “No hay que encoger la levita sino estirar la chaqueta”, decía, en el diario vallisoletano “El Norte de Castilla”, el ínclito Jiménez Lozano. La educación le importa al Partido Popular tres cuartos de un pimiento morrón. ¡¡Son así de borricos y encima tenemos que soportarlos!!

 


Por si no son suficientes las bufonadas que cometen en el ámbito educativo, gran parte de las plazas de auxiliares administrativos de los centros están sin cubrir. Les da igual que los equipos directivos lo soliciten, porque se sienten sobrecargados y despreciados; los servicios periféricos ya se encargan de echar balones fuera y que no se moleste a los altos cargos de la Consejería de Educación.


Incluso, a algunos profesores se les ha amenazado por intentar contactar directamente con los directores generales de la Consejería de Educación y de otras. Denunciado el hecho ante Juan Vicente Herrera Campo, éste pasa olímpicamente de la ciudadanía, de la queja y de cuanto le rodea, sobre todo si ello no lleva implícito o explícito el lucimiento personal. Para que luego venga diciendo en los medios que “mi sueño y mi mayor preocupación es Castilla y León”. En fin, recuerdan aquello que decía el ínclito humorista José Mota: “¡Ahora vas y lo cascas!”. Pues, eso mismo.


En estos casos, siempre hay que tener presente aquello de que "cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". ¿Y por qué se les pierde el respeto? Pues porque, como decía alguien: "los políticos son como los libros de una estantería, los que más arriba están son los que menos sirven".


Y, precisamente, por esa brutalidad y por los permanentes engaños, entre diversos colectivos sociales y entre el alumnado de bachillerato, EE.OO.II, escuelas de arte y centros de educación de adultos se ha extendido una máxima que el propio alumnado se encarga de poner en los tablones y en la entrada de los centros: “NO votar al Partido Popular, ante el desprecio que la Consejería y el Ministerio de Educación muestran por la educación destinada a la población adulta” (sic).


Cada vez tiene más apoyo la propuesta. Muchos profesores se han unido a esa máxima y colaboran de forma activa en y por la causa. En los carteles ya figura el  lema: “¡No pasará el Partido Popular!”.