Márquez se hace eterno en Cheste

El último podio de la temporada (Foto: Europa Press)

El español ya es el piloto más joven de la historia en ser campeón de la categoría reina; Jorge Lorenzo se llevó la última victoria y Dani Pedrosa completó el triplete español en el podio al ser segundo.

 

El piloto español Marc Márquez (Repsol Honda) se ha proclamado campeón del mundo de MotoGP después de finalizar tercero en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, en una carrera en la que el también español Jorge Lorenzo (Yamaha) se ha llevado la victoria y Dani Pedrosa (Repsol Honda) ha completado el triplete español en el podio al ser segundo.

  

Con 20 años y 266 días, Márquez es ya el campeón del mundo más joven de la historia en la categoría reina, como fue el más joven en ganar una carrera de MotoGP. Además, es el primer novato en ser campeón desde el año 1978, cuando lo consiguió el estadounidense Kenny Roberts. Todo son récords en un año mágico para el catalán.

  

Para llegar al campeonato, Márquez además ha tenido que superar una última prueba: aguantar toda una carrera sin el impulso de ir a por la victoria, de adelantar al piloto que llevaba delante, de buscar el límite en cada curva. En definitiva, de correr un poco en contra de su naturaleza. Así mismo lo expresó Márquez tras la carrera, al afirmar que iba "rígido" en los primeros giros.

  

De este hecho tiene la culpa el que posiblemente será el mejor subcampeón del mundo de la historia: Jorge Lorenzo. El piloto balear ha hecho un final de temporada perfecto. Ha hecho todo lo que ha podido y más para retrasar la coronación de Márquez después de que a mitad de temporada una fractura de clavícula hiciera casi imposible que pudiera reeditar su título mundial.

  

Y lo intentó hasta el final. En Valencia, Jorge Lorenzo tenía que sacarle 13 puntos a Márquez para ser campeón, o lo que es lo mismo, ganar y que Márquez acabara más allá de la quinta plaza. El '99' lo probó con una táctica arriesgada; rodó las primeras vueltas más lento de lo que le permitía su Yamaha M1 para hacer un grupo que pusiera nervioso a Marc.

  

La primera parte del plan le salió bien, la segunda no. Porque Márquez podía estar nervioso, pero desde luego no lo parecía. Durante los primeros giros, el ilerdense se limitó a ver a sus rivales y sumar kilómetros en tercera posición. Ayudado, en parte, porque cuarto rodó (mientras hubo grupo) un Álvaro Bautista al que su condición de piloto Honda le impedía importunar a Márquez.

  

En ese ritmo lento de carrera había un piloto que quería sacar provecho: Dani Pedrosa. El catalán intentó durante las primeras vueltas adelantar a Lorenzo para tratar de buscar la victoria, pero el mallorquín le cerró todas las puertas y su duelo acabó con un toque en la vuelta nueve que acabó con las aspiraciones de triunfo del '26', relegándole a la quinta plaza provisional.

  

En esa acción acabó el Mundial. Con Pedrosa por detrás, Márquez tomó la cabeza de la carrera, aunque dejaría el liderato a Lorenzo sin ningún tipo de problema. Posteriormente, Pedrosa llegaría también a la parte trasera del ilerdense, encontrandose con una alfombra roja para conseguir la segunda plaza.

  

A Márquez, esta vez, no le importaba la victoria. Se perdonará a sí mismo correr contra su instinto porque el resultado ha sido entrar en la historia del motociclismo por la puerta grande. Ahora el tiempo dirá cuál será su lugar entre los más grandes. De momento, ya es uno de ellos. Como lo fue Crivillé en 1999 y lo es Lorenzo. Pero seguramente para Márquez el destino le tiene reservado algo aún más grande.