Mari Mar Blanco dice que ahora la batalla de las víctimas es impedir la impunidad y que ETA imponga su relato

Portada de la revista de la Fundación de Víctimas del Terrorismo
"Desgraciadamente en el País Vasco se ha impuesto un mantra de acogimiento a los que ya no matan", lamenta


MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Mari Mar Blanco, considera que las aportaciones de las víctimas son hoy en día "más necesarias que nunca" para luchar contra la impunidad del terrorismo y evitar que ETA imponga su relato sobre el final de la violencia.

En una entrevista publicada en la revista de la Fundación de Víctimas, recogida por Europa Press, Blanco explica que ahora el papel de las víctimas es "aportar la verdad de lo ocurrido" una vez que ETA ha anunciado el cese de la violencia y que "quienes han causado tantas muertes" están "tratando de manipular e imponer el relato final" de la organización.

Por ello, se ha impuesto como objetivo prioritario al frente de la Fundación --de la que tomó las riendas hace dos meses en sustitución de Maite Pagazaurtundua-- trabajar de manera "muy firme, clara y contundente" en defensa de la memoria, la verdad y la justicia de las víctimas. "Asentar las bases de la verdad y la memoria para contrarrestar las tentaciones manipuladoras de quienes quieren reescribir la historia de terror de ETA blanqueando su pasado", ha subrayado.

En este marco sitúa también el trabajo de la Fundación, junto con numerosas asociaciones y colectivos de víctimas, por exigir justicia para los más de 300 asesinatos de ETA que continúan sin esclarecer. "Uno de los objetivos fundamentales de la Fundación es trabajar por la justicia y acabar con la impunidad", ha garantizado antes de pedir que se trate este tema como "una prioridad" para las víctimas.

"Todas las víctimas tienen derecho a la justicia, y en estos momentos en que se está escribiendo el relato final debemos trabajar para que ese relato no esté basado en la impunidad, porque debemos tener en cuenta que una historia sin justicia nunca será historia y un relato con impunidad nunca estará basado en la verdad", ha reivindicado.

MANTENER EL NIVEL DE EXIGENCIA

La hermana de Miguel Ángel Blanco, el concejal de Ermua asesinado por ETA en 1997, ha dejado claro que, aunque ETA haya anunciado que renuncia a la violencia, "todavía no ha desaparecido de nuestras vidas". "No es pasado, sigue siendo presente, el anuncio de cese definitivo de la violencia no supone un punto y final", ha argumentado.

A su juicio, se debe ver como "un punto y seguido" donde "el nivel de exigencia debe ser el mismo" y por el que ETA debe declarar su disolución incondicional, la entrega de las armas, el reconocimiento de su historia de terror y pedir perdón no sólo a las víctimas, sino a toda la sociedad española.

Blanco ha subrayado que "todavía queda camino por recorrer" y por ello ha lamentado que en el País Vasco se haya "impuesto un mantra de acogimiento a los que ya no matan". En este sentido, ha mostrado su rechazo a los resultados electorales obtenidos por Bildu en las últimas elecciones vascas. "Es muy humillante y doloroso observar cómo quienes han sembrado tanto dolor a través de las pistolas y las bombas consigan más escaños que aquellos que han sufrido de manera directa o indirecta las pistolas o las bombas", ha reconocido.

Según ha advertido, la estrategia de ETA va a consistir en "desnaturalizar la memoria de las víctimas y legitimar su historia de terror", ante lo que ha insistido en la necesidad de relatar "la verdad" y no permitir que "otros que han causado tanto dolor la reescriban a su antojo".

NO NEGOCIAR NUNCA

En este sentido cree también que están orientados sus movimientos para reconocer a las víctimas del Estado e intentar "trasladar la vieja idea de la existencia de un conflicto en el que hay víctimas de un lado y de otro".

Ante esta situación, ha dejado claro que el Gobierno "nunca" debe negociar con la organización terrorista su fin definitivo y que para su derrota sólo cabe la aplicación de la Ley, la colaboración de las fuerzas de seguridad para la localización y detención de terroristas, la cooperación internacional y la justicia.

"Del pasado tenemos que aprender de los aciertos pero también de los errores", ha reconocido antes de poner como ejemplo de lección aprendida que, cuando se negocia, "se claudica con los terroristas", se produce un "retroceso" y se les "da esperanza" de conseguir los objetivos por los que han asesinado. "Con cualquier organización terrorista sólo cabe la firmeza de nuestro Estado de Derecho y nunca, repito, nunca, la negociación", ha remarcado.