Mar Zarzalejos: “La arqueología urbana vivió mejores tiempos que los actuales”

Profesores del curso. En primer término, de izquierda a derecha, Mar Zarzalejos, Virginia García-Escudero y Carmen Guiral.

“La arqueología urbana vivió mejores tiempos que los actuales”, ha lamentado la profesora de Arqueología de la UNED, Mar Zarzalejos, para quien esta materia implica un “compromiso decidido de carácter político” por parte de los gestores de una ciudad.

Asimismo, la arqueología urbana implica una inversión “decidida” por parte de las administraciones y de los promotores de las obras, ha destacado Mar Zarzalejos, en el Curso de Verano de la UNED ‘El método y las técnicas de trabajo en Arqueología. De la obtención del dato arqueológico a la valorización patrimonial’, que se imparte en El Barco de Ávila (Ávila).

 

No obstante y aunque “no se vive una etapa feliz en la arqueología urbana”, la directora del curso ha destacado “excepciones históricas” que ya cuentan con protocolos asentados y consorcios en los que intervienen diferentes estamentos, como Mérida (Badajoz). En el lado opuesto, casos que fueron “un icono”, como Tarragona, a juicio de la profesora, en la actualidad tienen esta materia “estancada”.

Para la directora del curso, el reto no sólo pasa por una mayor inversión sino por realizar “una apuesta” por parte de los gestores de una ciudad histórica, que aporta “unos valores que hay que transmitir”, aunque “para transmitirlos previamente hay que conocerlos”.

De la misma forma, ha abogado por la conservación del patrimonio “más reciente”, pues “hay una cierta conciencia social, muy extendida, de que la arqueología sólo afecta a las cosas antiguas”, de modo que “desde la Edad Media hasta nuestros días ya no se considera arqueología y también lo es”.

El curso, por ello, busca reforzar la adquisición de competencias metodológicas por parte de los estudiantes de Arqueología, mediante el repaso a las distintas fases que se atraviesan desde un hallazgo hasta su musealización.

En este sentido, la directora del curso ha profundizado en la importancia de la cerámica como documento histórico. “Son los más sencillos y los más abundantes a partir del Neolítico y sirven para ofrecer información de primera magnitud sobre las sociedades antiguas”, como los grados de destreza tecnológica, aspectos sociales y económicos.

Próxima investigación
Por su parte, la coordinadora del curso, Carmen Guiral, ha ahondado en la pintura romana, no tanto por la cantidad de información, en cuanto a datos técnicos y arquitectónicos que ofrece, sino, sobre todo, por las pistas que aporta del propietario del inmueble donde aparecen esas pinturas.

A pesar de los datos, la pintura suele aparecer fragmentada, de modo que son “muy escasas” las excavaciones en las que se recuperan pinturas completas e in situ, por lo que la fragmentación requiere una técnica y un método concretos que permiten su reconstrucción y estudio.

En este sentido y al no existir “dos paredes iguales”, un grupo de arqueólogos va a iniciar un estudio de la pintura romana desde el siglo II a.C. hasta el V d.C. en el nordeste de Hispania, en una serie de yacimientos de referencia, como son Ampurias (Gerona), Tarraco (Tarragona), la villa de Els Munts (Altafulla, Tarragona), Bílbilis (Huérmeda, a pocos kilómetros de Calatayud, Zaragoza), Caesar Augusta (Zaragoza) y la Colonia Victrix Iulia Lépida Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza).

El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 28.000 euros, arranca el 1 de enero, tras obtener el visto bueno del Ministerio de Economía y Competitividad, y en él trabajarán, durante tres años, los directores de cada uno de los yacimientos, así como estudiantes que están iniciando o terminando sus tesis doctorales, entre otros.

Los mármoles de Carranque
Y de los materiales “pobres” a los “ricos”, como son los mármoles o marmora, que ha abordado la profesora de la UNED Virginia García-Escudero, centrada, especialmente, en el modo en el que Roma explotó “centenares” de canteras para usos constructivos y decorativos.

En este punto, la profesora de la UNED se ha centrado en la experiencia desarrollada en la villa romana de Carranque (Toledo), con una variedad “impresionante” de mármoles que se ha ido descubriendo en las sucesivas investigaciones llevadas a cabo desde 2004.

La necesidad de poner en orden y clasificar los diferentes materiales pétreos que fueron apareciendo en este lugar dio lugar al descubrimiento de materiales que ya no se encuentran habitualmente.