Mapa de titulaciones universitarias: ¿para llegar dónde?

 CSI-F explica su postura sobre el nuevo mapa de titulaciones universitarias

Desde 2011, tomando como base el “Informe de la Comisión de Expertos Internacionales de la EU2015: Audacia para llegar lejos”, del Gobierno central ha pasado a los autonómicos la exigencia de una reforma del “Mapa de Titulaciones universitarias”, asunto que en estos momentos alcanza fase decisiva en la Comunidad de Castilla y León con la tramitación del “Decreto de ordenación de las Enseñanzas de Grado y Máster”.

 

El Gobierno autonómico trasladó a los rectores, en Comisión Académica del Consejo de Universidades –celebrada el pasado lunes– el documento que, tras ser difundido en prensa, se presentó directamente a las organizaciones sindicales. Abierto un breve plazo de “maduración”, el pleno del referido Consejo universitario dará (a finales de mes) el paso definitivo a la promulgación del Decreto por parte de la Junta, habiéndose manifestado que antes será presentado a las Cortes.De esta manera –entiende la Consejería– se satisface el cumplimiento de los términos recogidos en la Proposición No de Ley 436, presentada por el Grupo Mixto, que las Cortes de Castilla y León aprobaron por unanimidad hace ahora cuatro meses (el 12 de septiembre), en la cual todos los grupos políticos se comprometían a “1) Negociar con las Universidades un Plan de reforma de las estructuras administrativas y del Mapa de Titulaciones de las Universidades, contando con los Agentes Sociales y representantes políticos de la Comunidad. 2) Fijar un plazo mínimo de tres ejercicios económicos para la aplicación, en su caso, de las medidas consensuadas”.

 

No consta, no se ha dado a conocer, más materia que integre una “Reforma” del Sistema Universitario en el ámbito de la Comunidad, a la par que no hay más que confusión con respecto a ámbitos superiores, incluidos el fondo de cajón del ministro Wert (del que no se reciben señales) y el incierto horizonte de un Espacio Europeo en brumas tras Bolonia.

 

Sí consta que la propuesta del Gobierno autonómico sigue una línea que definiría el principio de que el Sistema no es la yuxtaposición de las Universidades que lo integran, que al Sistema lo define la consideración de las partes como un todo. Y puestos a definir, esclarecer, la primera acción acometida ha sido la de poda ante la “no deseada existencia de un número significativo de titulaciones con escasa demanda y que, además, se encuentran repetidas en más de un campus universitario de la Comunidad Autónoma”.De una inicial consideración de en torno a cincuenta titulaciones problemáticas, la cuestión parece haberse reducido a la decena. Se dice que a esa poda, siguiendo el símil natural, le ha de seguir desarrollo y fruto; pero de esto, no ha tocado hablar.

 

Agradecemos la deferencia que la comunicación por la Dirección General de Universidades ha supuesto, pero no nos sentimos satisfechos tras haber sido informados de la reforma acometida, no podemos dar por bueno el proceso seguido, con manifiesta ausencia de información previa, debate y el Decreto como fórmula resolutiva.Y entendemos que, lo que es más trascendente, no puede aceptarse que el Decreto sea casi todo el Plan.

 

Entendemos la Universidad como cuestión estratégica y lamentamos, no compartimos, que no se manifieste una estrategia, no se proponga un desarrollo de objetivo, más allá de un determinado plazo económico, a la vez que nos parece peligrosamente reduccionista un planteamiento de Sistema universitario focalizado en sí mismo, ensimismado.

 

Nos desconcierta (cuanto menos), y así lo manifestamos, que no se presente –y por ende no se acometa–, un tratamiento de más amplia visión al modelo y sistema universitario. Volvemos a tener la sensación de oportunidad perdida. Echamos de menos en el documento conocido un mínimo tratamiento a asuntos como el Doctorado (conscientes del estado del mismo) y echamos de más que el plan del Decreto quede muy reducido a un economicismo de corto plazo y dominancia fiscal. Consideramos que criterios como la “matrícula inicial” en los grados o másteres no puede ser factor absoluto de ponderación para el mantenimiento de una titulación, o su eliminación. En buena medida, otros factores sustantivos como la continuidad y los resultados de egresados parecen despreciarse. Creemos que, en definitiva, la poda no puede llevar a la seca de la planta. Y nos tememos que, ni audaz ni sistemático, el Decreto no tiene ninguna intención de llevar lejos a nuestras Universidades.