Mafalda y los Beatles: una historia de fe y devoción

Mafalda es una niña idealista y utópica, que disecciona (casi sin querer) el mundo en el que le ha tocado vivir con la precisión de un bisturí bien empuñado. Pero más allá de su facena analítica, ella tiene una obsesión, una pasión, una pequeña gran locura que le pone banda sonora a sus cavilaciones. Mafalda adora a los Beatles. 

Y es que Mafalda ama a los Beatles de la misma manera que detesta la dichosa sopa. Son dos puntos cardinales de su vida diametralmente opuestos y que ella trata de mantener tan alejados como sea posible. Dos motores de su vida que de alguna manera le enseñan a amar y a odiar.

 

Fan de los Beatles, ojo, en una época en la que eso era una tendencia cuanto menos peligrosa y en absoluto aceptada por la mayoría, que veía en los cuatro de Liverpool la encarnación del mal con sus flequillos y sus 'excesos' ruidistas.

 

Pionera, por tanto, como los propios Beatles, de una forma de ver el mundo que en la actualidad parece absolutamente normal, pero que desde su nacimiento a principios de los sesenta rompe tantos corsés como puede a través de sus viñetas.