MĂĄs de 150 universitarios de toda EspaĂąa se reĂşnen en la UCAV

 

La Universidad Católica de Ávila (UCAV), junto con la Asociación EUC, ha celebrado el 59º Encuentro de Universitarios Católicos: ¿Reinventar lo humano? Durante los días 17 y 19 de febrero. La idea de estos encuentros nace de la contemplación de una necesidad: reunir las fuerzas dispersas del catolicismo ligado a la Universidad, en cualquiera de sus niveles, tanto personal como asociadamente, y de la convicción de que la Universidad puede transformarse, si unos cuantos deciden firmemente reformarla.

Pie de foto: Begoùa Lafuente (vicerrectora de Profesorado y Calidad de la UCAV), Mª del Rosario Såez Yuguero (rectora UCAV), JosÊ Mª Barrio (profesor titular de Antropología Pedagótica en la  Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid), y Álvaro Mendo (decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la UCAV).

- MÂŞ del Rosario SĂĄez Yuguero, rectora UCAV.

- JosĂŠ MÂŞ Barrio, profesor titular de AntropologĂ­a PedagĂłtica en la Facultad de EducaciĂłn de la Universidad Complutense de Madrid.

Pie de Foto: La rectora de la UCAV, Mª del Rosario Sáez Yuguero, inauguró el 59ª EUC y señaló que “son unos foros muy interesantes en los que se reúnen profesores y alumnos para reflexionar acerca de la verdad, del hombre, de nuestro papel en el mundo, o de las relaciones entre fe y cultura. Es un ambiente propicio para esta relación entre profesor-alumno, que durante el curso no es posible”. Asimismo, parafraseando a Alfonso X El Sabio, concluyó expresando que “la universidad es un ayuntamiento de maestros y discípulos para buscar los saberes”.

En el encuentro han participado como ponentes José Mª Barrio, profesor titular de Antropología Pedagógica de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, con su exposición “El ser humano ¿nace o se hace?, y Natalia López Moratalla, Catedrática de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Navarra, que interviene en dos ocasiones con “Fronteras del sexo biológico en la transmisión de la vida” y “Cerebro sexuado y sexual”.

En el programa han destacado otras actividades como Santa Misa en el Monasterio de La EncarnaciĂłn, comunicaciones, coloquios por grupos y asambleas para fomentar el encuentro y el diĂĄlogo entre los asistentes.

José Mª Barrio: “El ser humano ¿nace o se hace?”

JosĂŠ MÂŞ Barrio, profesor titular de AntropologĂ­a PedagĂłgica de la Facultad de EducaciĂłn de la Universidad Complutense de Madrid ha aludido a que la cuestiĂłn de la identidad sexual tiene mucho que ver con el proceso de maduraciĂłn de la persona, y con su propia autoconciencia. Ese proceso tiene elementos biolĂłgicos, psicolĂłgicos y culturales, cuya sinergia no podemos desatender quienes profesionalmente estamos implicados en la educaciĂłn, que sobre todo consiste en ayudar a las personas a crecer como personas.

El llamado “enfoque del género” incluye ciertas dificultades en el asentamiento de cada persona en su condición de persona-mujer o persona-varón. Antes que ser varón o mujer, cualquier varón o mujer es persona humana, un individuo de la especie biológica homo sapiens sapiens.

La persona humana es animal racional. Que cualquier individuo de la especie humana puede ejercer su ser animal-racional según una forma masculina o femenina, con las respectivas modalizaciones psicológicas y culturales que se derivan de la profunda hibridación o compenetración que en él se da entre lo anímico y lo somático, ha de considerarse como algo ontológicamente secundario. En ningún caso la identidad como hembra o como macho puede anteponerse a la identidad personal. Pero es algo propio de la persona en tanto que animal el ser persona mujer o ser persona varón. Esto es algo que los lógicos llaman propiedad (proprium). Una propiedad no es la esencia de su titular, del “propietario”, pero sí algo que está unido a la esencia, y además unido de forma necesaria. Si se entiende bien esto, es algo adjetivo, no es lo más sustantivo que hay en nosotros, que es la animalidad-racionalidad, pero es un adjetivo que siempre acompaña a ese sustantivo.

El carácter sexuado del ser humano sólo puede obviarse desde una perspectiva espiritualista que niegue o deprima su índole animal, o que la entienda en una forma meramente instrumental o dualista, como algo hipostáticamente separado de su ser-persona. Esa perspectiva antropológica, que en cierto modo inauguró el platonismo en occidente, parece rediviva en la entraña misma del llamado “enfoque de género” (gender).

Puesto que la animalidad biológica forma parte de la esencia del animal-racional, su ser sexuado corresponde a su naturaleza, es decir, al modo de ser con el que “nace”, a la modalización básica con la que viene a la existencia, en una forma tal que no sólo matiza sino que condiciona radicalmente todo lo que somos y hacemos como seres humanos, aunque sea, insisto, de una manera adjetiva, no sustantiva (según el modo de la propiedad, que no consiste en su titular sino que lo acompaña siempre e imprescriptiblemente).

Uno de los rasgos característicos de la ideología del género es que trata de eliminar radicalmente la diferencia sexual, considerándola como parte integrante, o quizá como consecuencia necesaria de una discriminación histórica a la que se ha visto sometida la mujer. Esa reivindicación frente a injusticias históricas que caracterizó al feminismo clásico parece suministrar aún hoy un respaldo moral consistente al llamado feminismo “de género”, que lo rentabiliza de cara a propósitos que van mucho más allá de aquellas justas reivindicaciones históricas. Hoy en día está plenamente asumido que aunque pueda hablarse de ciertos roles, no puede hacerse en un sentido estereotípico, de una forma fijista. Está claro que eso tiene que ver con la historia, con la cultura, y como todo lo cultural, es variable y variado. Y eso no es malo, sino todo lo contrario. Pero una cosa son esos roles culturales que de hecho históricamente se han adscrito al género, y otra muy distinta es que la sexualidad humana sea un dato histórico-cultural, y por tanto superable y eliminable.

En Ăşltimo tĂŠrmino, la ideologĂ­a de gĂŠnero pretende reproducir entre los sexos el viejo esquema dialĂŠctico de la lucha entre oprimido y opresor, y por eso muchos ven en ella la forma en la que el marxismo clĂĄsico se ha mutado para sobrevivir tras el fracaso histĂłrico de su modelo filosĂłfico y cultural. Ahora bien, interpretar la relaciĂłn entre los sexos desde una perspectiva hegemĂłnica segĂşn el modelo de la lucha de clases es algo que sĂłlo puede hacerse ignorando el sentido obvio del lenguaje de la biologĂ­a, que mĂĄs bien habla de convergencia, mutualidad y complementariedad.


Natalia López Moratalla: “Fronteras del sexo biológico en la transmisión de la vida”

La CatedrĂĄtica de BiologĂ­a Molecular y BioquĂ­mica de la Universidad de Navarra considera que la biologĂ­a humana no da todas las respuestas de lo que se puede saber del hombre; sin embargo, existen avances para averiguar cuĂĄl es la relaciĂłn sexo-gĂŠnero. De esta forma, el nivel biolĂłgico es el primero y bĂĄsico, el cual necesariamente se une a un nivel espiritual, que es propio del ser personal.

El nivel biolĂłgico determina de quĂŠ varĂłn y de quĂŠ mujer somos hijos porque los genes entregan el patrimonio biolĂłgico, configurando los cerebros. Por lo tanto, la vida se va desarrollando sobre un patrĂłn dado en la dotaciĂłn genĂŠtica que estĂĄ determinado biolĂłgicamente, constituyĂŠndose en patrimonio genĂŠtico. Esto deja una huella en el cerebro porque hay fronteras naturales precisas que al ser una base que heredamos pasan a componer la vida y el desarrollo del cerebro.

LĂłpez Moratalla se muestra sorprendida por el experimento antropolĂłgico que se ha estado realizando: se pretende entregar una imagen perfecta de la naturaleza biolĂłgica del hombre, mostrĂĄndola como autĂłnoma y que no necesita lazos naturales. En esto consiste la ideologĂ­a de gĂŠnero, en tratar de superar la identidad sexual y las limitaciones o ataduras de la naturaleza, seĂąalando que la maternidad y la paternidad son meras funciones biolĂłgicas y, por lo tanto, manipulables. Sin embargo, la tecnologĂ­a no ha podido con este tema, insistiendo incesantemente en rediseĂąar al hombre. Se ha querido producir gametos de manera artificial para independizarse de las relaciones personales. TambiĂŠn se ha intentado fabricar Ăşteros simulados, pero todo esto ha sido una absoluta utopĂ­a, ante la imposibilidad de cambiar la naturaleza, y porque la tĂŠcnica, simplemente, no tiene ese poder.


Natalia López Moratalla: “Cerebro sexuado y sexual”

Uno de los grandes debates que plantea Natalia LĂłpez Moratalla es si existe un cerebro de varĂłn y uno de mujer, es decir, si tienen dos modos de pensar. Frente a ciertos problemas o situaciones, las mujeres los resuelven mejor, y con respecto a otros trabajos, los hombres los realizan con mayor facilidad. En esta misma lĂ­nea, en cuanto a las preferencias y conductas tambiĂŠn difieren.

Por otro lado, no se puede desconocer el papel de las hormonas sexuales al realizar una actividad de impregnaciĂłn sexual del cerebro. Su labor es de tal importancia que pueden modificar la anatomĂ­a cerebral generando la supervivencia de neuronas en unas ĂĄreas del cerebro y facilitando la desapariciĂłn en otras. Este hecho es el que permite las diferencias anatĂłmicas del cerebro de la mujer con respecto del hombre, observĂĄndose que existen algunas regiones en que el sexo femenino tiene mĂĄs neuronas, mientras que en otras, el sexo masculino tiene mĂĄs. Por lo tanto, la diferencia regional es la que demuestra la especializaciĂłn en ambos sexos.

Es importante seĂąalar que el cerebro, a diferencia de otros Ăłrganos, es absolutamente indeterminado y plĂĄstico, ya que durante el desarrollo fetal se establece un esbozo de lo que serĂĄ su diseĂąo adulto. La madurez cerebral se alcanza cuando se establecen miles de millones de conexiones entre las neuronas, por lo tanto, la actividad neuronal es decisiva e imprescindible

LĂłpez Moratalla ha concluido diciendo que las cĂŠlulas del cerebro se hacen especĂ­ficamente de hombre y de mujer, por lo tanto, existen hormonas propias de cada sexo las cuales se desarrollan en todas las ĂĄreas de ĂŠste, por esta razĂłn el cerebro del hombre es distinto al de la mujer, existiendo un patrĂłn masculino y femenino.