Lucas Mondelo: "Lo más difícil es ganar después de ganar y eso me motiva para volver a China"

Lucas Mondelo, seleccionador nacional femenino de baloncesto (Foto: Teresa Sánchez)

"Hay diez selecciones buenas para cinco puestos, pero queremos uno", asegura el ex entrenador de Avenida, ahora como seleccionador nacional.

Si hablamos de personajes que han hecho historia en el mundo del baloncesto femenino, Lucas Mondelo estaría entre los ‘top’ y no sólo entre los españoles. Después de ganarlo todo en Europa hizo las maletas para marcharse nada menos que a China a hacer lo que ningún otro técnico de nuestro continente había hecho: Dirigir un equipo de la Liga femenina.

 

Lo que podía ser una aventura al frente de un conjunto recién ascendido se convirtió en un hito después de conquistar la Liga y con semejante aval era casi imposible que el Shanxi Xing Rui Flame no apostara por su renovación. Lucas ha dado el sí a mantener ese compromiso porque motivaciones le sobran.

 

¿Cómo se siente uno después de conquistar un imperio?

Hay lo bueno y lo malo. Lo bueno es que volvemos porque hemos ganado la Liga, siendo un recién ascendido sin internacionales y ahora tenemos dos y eso es un orgullo. Lo malo es que hemos ganado y la pregunta es ¿qué podemos hacer ahora para mejorar? Repetir es lo mínimo y lo máximo. Pero bueno siempre he dicho que lo más difícil es ganar después de ganar y es lo que vamos a tener que hacer.

 

El primer año está la aventura, la oferta económica… ¿el reto de repetir victoria es lo que anima a volver a viajar tan lejos?

No nos vamos a engañar, hay varias motivaciones. La primera es a nivel laboral y a nivel económico porque tenemos unas condiciones muy buenas y uno es un profesional. También están las ganas de seguir con esta experiencia vital de vivir en Asia, que es algo totalmente diferente y la tercera, el reto de repetir que aunque es complicado lo vamos a intentar repetir.

 

 

En menos de un año pasas de ser un desconocido en China a ser el rival a batir.

Soy una persona acostumbrada a vivir con esa presión. En Salamanca la presión existe y se toreó bastante bien y con la selección española está el peso de llevar el nombre de un país detrás, así que tenemos esa costumbre. Puede salir o bien mal porque ganar sólo lo hace uno y el favorito vuelve a ser el Zheijang Zhouxou porque es el que más presupuesto tiene y mejor plantilla. Pero bueno, nosotros no nos podemos quejar, ya les sorprendimos una vez y lo volveremos a intentar. Es verdad que ya no somos el recién ascendido sino el otro favorito.

 

Después de tantos años en los banquillos ¿dirías que hay margen para aprender y cuál sería la lección de esta etapa?

Sobre todo he aprendido a relativizar. Gracias a César que me ha acompañado en todo momento, tanto emotivamente como deportivamente, se ha podido trabajar en equipo como me gusta hacerlo pero es verdad que he aprendido a relativizar la soledad del entrenador. He sentido más que nunca esa soledad porque es una cultura diferente, un baloncesto diferente, situaciones distintas, la comunicación es complicada, estábamos lejos de casa y entonces se siente esa soledad de una manera distinta. Es algo que existe siempre porque los directivos están de un lado, la grada de otro y las jugadoras de otro pero allí se siente más y he aprendido que para superarlo hay que relativizar todo mucho más.

 

¿Y que han podido aprender del entrenador Mondelo?

Pues ver que ante las situaciones ni todo es blanco ni todo es negro, que hay colores. Quiero decir que el baloncesto es expresividad del jugador y que hay que dejarle espacio en el campo. A nivel táctico algo de trabajo de espacios en ataque y en defensa, los ajustes defensivos, pero ya te digo que sobre todo que los actores son los jugadores y la película es suya.

 

Por lo que comentas es complicado hacer entender a una jugadora china que hay que salirse del corsé.

Sí porque tienen una costumbre que viene desde mucho tiempo atrás, de formación, con roles muy marcados. Fijaté que hay jugadoras que tienen prohibido tirar, que es algo que no había visto nunca. Cuesta, no porque ellas no quieran porque cuando les muestras otras cosas asumen y les gusta porque el baloncesto es eso. A alguna, como no está acostumbrada a coger responsabilidad, le cuesta dar el paso. Cuando lo consigues, los que están detrás que son coordinadores, directores técnicos, propietarios suelen frenar esto y es una lucha dura. Tienes que avanzar a pequeños pasos pero bueno, lo importante es avanzar.

 

Y en el lado contrario de esos corsés, Maya Moore. ¿El contraste perfecto o cuesta encajar?

Ella ha sido clave. Con la capacidad técnica y atlética de Maya Moore habríamos hecho un buen papel y habríamos entrado en play off, habríamos quedado seguramente entre los seis primeros, pero lo importante de ella no han sido los puntos ni los rebotes sino lo otro que le daba. Hablo de la creatividad, la tranquilidad, la confianza y gracias a eso ha habido jugadoras que han jugado por encima de su nivel, por encima de su calidad y eso es lo que nos ha hecho quedar campeones. Lo que transmitía. Nosotros apoyábamos detrás y ellas nos sirvió de caja de resonancia de lo que queríamos transmitir. Sola no puede ganar una Liga, puede ganar encuentros, pero no un campeonato y su virtud es que ha hecho mejor a sus compañeras y ha sido esa la suma clave.

 

Por tu parte, ¿ha pesado su continuidad en tu renovación?

Es importantísima porque es un seguro de vida. Ya sabes que unos mínimos vas a cumplir. Lo que pasa es que también hay que saber que el sistema de ‘draft’ chino es un poco complicado. Las jugadoras son propiedad de los dueños de los equipos que las han formado y nosotros tenemos muchas jugadoras prestadas. Hasta la séptima jugadora, si el propietario no quiere, no te la venden de ninguna manera pero a partir de la séptima entran en un ‘draft’ y las ‘alquilan’. La mitad de nuestro equipo eran ‘alquiladas’, de las que no querían otros y ahora las quieren recuperar. A ver cómo tapamos esos agujeros. Con Maya y lo que nos queda, si no hay lesiones, vamos a hacer una buena temporada pero repetir el campeonato es más complicado.

 

“El chino piensa que lo suyo es mejor, en básquet deberían mirar más a Europa”

 

Aparquemos un momento el traje de entrenador y ponte el de ciudadano de a pie, ¿qué ha sido lo más difícil de esta experiencia asiática?

Los dos primeros meses son un choque. El proceso de adaptación es brutal, aparte de que el tema de la comida sea totalmente distinto, hay siete horas de diferencia con España con lo que vas un poco es deshora, pero además ese que sus prioridades, sus principios, su concepto de la vida es totalmente diferente al nuestro. No digo ni mejor ni peor, diferente y vas un poco perdido al principio. Lo que para ti es importante para ellos no y eso a nivel vital lo tienes que aprender rápidamente porque sino rápidamente dicen que tú no te adaptas. De hecho los primeros meses por eso se ‘cargan’ a muchos entrenadores australianos y americanos.

 

Por cierto, primeros entrenadores de Europa y ganáis la Liga.

Ellos no miran a Europa, para ellos no existe en deporte. Para ellos existe Estados Unidos, el mundo anglosajón, es su meta y es lo que copian en todo y a eso también te tienes que acostumbrar porque, por ejemplo, ellos no entienden que se necesita descanso además de entrenar. El entrenamiento invisible no lo entienden y te dicen que hay que entrenar seis días mañana y tarde porque es su trabajo y hay que hacerles entender este concepto.

 

¿Crees que con tus resultados se pueden fijar más en el baloncesto europeo?

Es especular, puede ser que sí. Ellos se fijaron, eso me dijeron, por el currículum. Un agente mandó la información y también venía del Mundial sub 19 en el que ganamos a China, a Estados Unidos… también, claro, la Euroliga y así me llamaron y respecto a lo de fichar más técnicos, puede que de paso pero creo que como algo regular no. Tienen una mentalidad muy clara de que lo suyo es lo mejor, que los americanos son los que les pueden enseñar algo y lo que no entienden es que ellos no tienen jugadores de color. Para mí ellos tienen que mirar más a Europa porque con los físicos que tienen que son tremendos, si miraran más al baloncesto europeo serían una potencia brutal del baloncesto. En los Juegos, por ejemplo, peleaban en los partidos pero no ganaron ninguno y el potencial que tienen no es para eso porque en la Liga masculina todos los equipos tienen al menos dos jugadores con 2,10 y eso es brutal. Están equivocados de modelo.

 

“En la selección hay que dar un paso atrás para coger fuerza”

 

¿Va a costar cambiar el chip y pensar en la selección?

Lo bueno de la temporada China es que como acaba en febrero pues no tengo que estar pensando ahora mismo en Copa, Euroliga o Liga. Ya llevo mes y medio pensando en la selección y he podido adaptarme, desintoxicarme y pensar sólo en la selección absoluta.

 

¿Las ideas claras después de lo del año pasado?

El año pasado se tuvieron que hacer las cosas así, estuvieron las jugadoras que pudieron y nos clasificamos que era el objetivo. Tuvimos poco tiempo para adaptar al equipo, viajes, y ahora tenemos un mes de concentración para trabajar con un objetivo claro que es clasificarnos para el Mundial. Yo tengo más tiempo para trabajar las cosas, las jugadoras acaban sus Ligas y también se van a centrar en el objetivo y tenemos jugadoras que han hecho una buena temporada. Las doce que estén en la lista creo que serán un buen equipo.

 

Un momento vital para el baloncesto femenino así que hay que hacerlo bien.

Será duro porque hay diez selecciones buenas para cinco puestos pero queremos uno. Sin ponernos techo pero con los pies en el suelo. Paso a paso porque tenemos un primer grupo dificilísimo y esa es la filosofía. Tenemos que volver a tiempos pretéritos es los que se pensaba paso a paso y se acaba al final cerca o con las medallas. Llegamos a ser una potencia importante y ahora hay que dar un paso atrás para coger fuerza, humildes y con ambición.