Los vecinos de Solosancho restauran el entorno de la Ermita de San Juan Ante Portam Latinam

Los vecinos de Solosancho restauran el entorno de la Ermita de San Juan Ante Portam Latinam

Durante los últimos tres sábados de abril los vecinos del municipio han dedicado una parte de su tiempo libre para tal fin, respondiendo así a una convocatoria efectuada por la Asociación Cultural Vettonia en colaboración con el Ayuntamiento, que aportaba los materiales

Este tradicional sistema de implicación vecinal a la hora de llevar a cabo obras y tareas de interés general ya se puso en marcha en el municipio el año pasado con notable éxito de participación, cuando se llevaron a cabo tareas de limpieza y acondicionamiento de calles, parques y otros espacios públicos en los cuatro pueblos del municipio, así como en la realización de media docena de canchas de calva y un merendero en el anejo de Baterna.

SOBRE SAN JUAN ANTE PORTAM LATINAM

 

San Juan Ante Portam Latinam es un santo poco habitual en Ávila por cuanto que tan sólo dos municipios de la provincia lo tienen como patrón: Solosancho en el Valle Amblés y Sinlabajos en La Moraña. Más conocido es este santo para el gremio de los impresores, dado que San Juan Ante Portam Latinam es igualmente el patrono de las artes gráficas y los impresores de España desde, al menos, el siglo XVI, por la forma que tenían éstos de elaborar la tinta artesanalmente (hasta finales del siglo XIX) mezclando diversos ingredientes en calderos hirviendo. Por analogía de esta forma de realizar su trabajo con la forma del suplicio del Santo, el gremio de libreros e impresores quedó bajo la protección de San Juan. Cuenta la tradición cristiana que San Juan Evangelista, a edad ya muy avanzada, fue obligado a trasladarse a la capital del Imperio, y una vez en Roma el emperador ordenó someterle a martirio en un caldero de aceite hirviendo, lo cual se llevó finalmente a cabo ante la Puerta Latina (“ante Portam Latinam”). Sin embargo, lo asombroso del caso es que, al parecer, San Juan no sólo salió indemne del suplicio sino que apareció “rejuvenecido” después del trance. Estos hechos ocurrieron, según la tradición, un seis de mayo del año 95 dC. Después de estos hechos, San Juan fue deportado a una isla griega donde, poco antes de morir, escribió el Apocalipsis.