Los ribereños más jóvenes aprenden a valorar los ecosistemas fluviales

Estudiantes de sexto de Primaria de los municipios del Tormes participando en el proyecto ‘Voluntariado fluvial: trucha común y turismo piscícola sostenible’

La sesión formativa se desarrolló en el río Tormes a su paso por El Barco de Ávila.

Un nutrido grupo de estudiantes de sexto de Primaria de los municipios del Tormes participaron la semana pasada en una acción formativa enmarcada en el proyecto ‘Voluntariado fluvial: trucha común y turismo piscícola sostenible’, impulsado por la Red Estatal de Desarrollo Rural, REDER. En esta ocasión se celebró una jornada de educación ambiental, durante la cual profesores y alumnos mostraron un interés excepcional por el entorno.

 

Las sesiones, que se celebraron en El Barco de Ávila, contaron con la participación de Celia García, responsable de la asistencia técnica de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para el proyecto; David Gutiérrez, presidente de la Asociación de Ribereños del Tormes; la gerente de ASIDER, María José Calzada, y con los voluntarios Silvia del Río y Javier García. La jornada estuvo coordinada por el técnico de REDER Raúl Gutiérrez Leralta.

 

La actividad comenzó con una introducción sobre los objetivos del proyecto, el territorio de aplicación y las entidades colaboradoras, indicando que se trata de un proyecto que forma parte del programa de voluntariado en ríos de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Magrama. A continuación, y tras una intervención de cada uno de los asistentes explicando los objetivos de la entidad para la que trabajan y la orientación de su participación en este proyecto y en su aportación en la mejora del estado de salud de los ríos, se analizó la importancia y complejidad de los ecosistemas fluviales, además de la labor de los voluntarios en su análisis continuo. La parte teórica se completó con la entrega a los alumnos de la guía de educación medioambiental editada con el proyecto, con una explicación de su contenido.

 

La parte práctica fue la que despertó un mayor interés en los chicos y chicas, con una breve introducción sobre macroinvertebrados y su importancia como bioindicadores de calidad de un ecosistema fluvial, dándoles unas nociones para la identificación de los tres principales ordenes de insectos que además son alimento importante de especies piscícolas, y por tanto de gran interés para el pescador: efémeras, tricópteros y plecópteros. David Gutiérrez explicó las modalidades tradicionales de pesca y las técnicas más modernas, y enseñó a los estudiantes los principales señuelos, para acabar con una clase práctica de montaje de moscas artificiales para la pesca.

 

El grupo se desplazó hasta el conocido como el charco del Puente Viejo, en el Tormes, y el alumnado recibió una breve charla sobre hidromorfología. También se les enseñaron los principales factores que se cuantifican en un análisis de agua, y su interpretación, de forma que pudieron entender la importancia de la turbidez y la temperatura del agua para el desarrollo de especies de fauna y flora. También aprendieron las claves para conocer la situación de un tramo en referencia al pH y la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, la presencia de sustancias como los nitratos, que en cantidades elevadas son muy preocupantes e y pueden indicar una alteración evidente por vertidos incontrolados.

 

La jornada concluyó en el paraje de La Alameda, donde se resolvieron las dudas de los pequeños y donde se les animó a adquirir conceptos de educación medioambiental, conocimiento de su entorno y respeto por el medio ambiente.