Los republicanos moderados terminan como los grandes perdedores

La tensa lucha de desgast les ha hecho acreedores a la desconfianza de la clase empresarial, profundamente afectada por el bloqueo federal.

 

Los medios estadounidenses coinciden en señalar que los republicanos moderados han sido los grandes derrotados de una crisis de Gobierno en la que han entregado las riendas del partido a los elementos más extremistas durante una tensa lucha de desgaste que les ha hecho acreedores a la desconfianza de la clase empresarial, profundamente afectada por el bloqueo federal, y la incertidumbre sobre el aumento del techo de deuda, resueltos a última hora.

 

"Lo intentamos y fracasamos", declaró el congresista republicano por Carolina del Sur, Mick Mulvaney, tras escuchar el mensaje de retirada de boca de su líder, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. "Nos mandó a casa a dormir. 'Viviremos para luchar otro día', nos dijo", recordó el congresista por Illinois, Aaron Schock.

 

Los republicanos contemplan además cómo el extremismo incrementa su dominio sobre el rumbo del partido. Tanto el 'Washington Post' como el 'Wall Street Journal' coinciden en que el senador Ted Cruz ha presentado 'de facto' su candidatura presidencial para 2016 en representación del ala ultraconservadora del partido, el Tea Party, tras su comparecencia de 21 horas en el Senado para dilatar el proceso de votación. "Puede que sus números hayan bajado en las encuestas generales, pero Cruz es ahora un héroe de culto para las bases", señaló el 'WSJ'.

 

El 'Post', por su parte, no describe un panorama favorable para Boehner. "El presidente no tiene un plan nítido para unificar a una bancada que ha mostrado constantemente indicios de división cuando necesitaba permanecer unida. Lo mejor que le puede pasar es que sus congresistas hayan aprendido finalmente una lección: es mejor permanecer juntos que zancadillear a tus líderes de partido", explicó el diario.

 

CLASE EMPRESARIAL DOLIDA CON WASHINGTON

 

Las consecuencias del bloqueo federal --que ha dejado sin trabajo temporalmente a más de 900.000 funcionarios-- han destruido buena parte de la confianza que las empresas tenían no solo en la fuerza de la bancada republicana (el partido más favorable a las empresas por su credo histórico a favor de la reducción de los impuestos) sino en el funcionamiento de Washington, en general.

 

"Ahora mismo todos nuestras conversaciones están marcadas por la frustración y la angustia", reconoció el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores al Por Mayor, Dirk Van Dongen. "Se supone que el sistema debe producir resultados. Si no los produce, hay consecuencias", declaró.

 

El Tea Party, de nuevo, se convierte en la opción de los más descontentos con el sistema político. "Muchos ejecutivos se quedaron de piedra cuando se dieron cuenta de que algunos republicanos ignoraban sus advertencias sobre las consecuencias que implica un cierre de Gobierno", indicaron fuentes del WSJ. "En 2014", apuntó el presidente del fabricante de neumáticos Titan International Inc, Maurice Taylor, "el Tea Party va a ser más fuerte que nunca".

 

LA CASA BLANCA ESQUIVA UNA BALA 

 

La estrategia del presidente Barack Obama ha arrojado frutos positivos en el sentido de que, aun sin ser una "victoria", ha minimizado el daño que podría haber recaído sobre su administración gracias a la labor en las trincheras del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, quien desde el principio ha ejercido de duro negociador frente a las exigencias republicanas.

 

Pero la realidad es que, como apunta 'Politico', "Obama ha conseguido exactamente lo que quería": el incremento del techo de deuda y la ampliación de fondos federales sin renunciar a los principios básicos de su reforma sanitaria sin recurrir jamás a la negociación directa, que ha preferido dejar en manos de sus perros de presa.

 

"Quiero que la próxima vez no tengamos que esperar a última hora. Tenemos que quitarnos de la cabeza la costumbre de gobernar de crisis en crisis. Espero que todo el mundo aprenda que no hay razón para no discutir problemas siempre y cuando no causemos daño al pueblo estadounidense", declaró el presidente ayer jueves tras la firma del acuerdo.



 

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