Los rectores exigen mantener la selectividad y el ministerio se niega

Estudiantes / Foto: Antonio S. Sánchez

Las universidades solicitan una moratoria porque creen que no se podrá aplicar a tiempo la nueva prueba, y Educación dice que hay margen de sobra.

El Ministerio de educación, Cultura y Deporte no va a ceder ante la petición de los rectores de prorrogar las actuales Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) para que sigan realizándose en el curso 2016-2017, en lugar de la evaluación final de Bachillerato que establece la LOMCE, y sostiene que el calendario va a seguir tal y como está establecido en la ley.

 

Así lo ha indicado el departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo en un comunicado en respuesta a la solicitud de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) de aplazar un curso más el nuevo acceso a la universidad ante la falta de desarrollo normativo de la evaluación final, que genera "incertidumbre" en cientos de miles de estudiantes, especialmente en los que ahora cursan 1º de Bachillerato, que en junio de 2017 estarán en condiciones de acceder a la universidad en 2017, y "no saben si están eligiendo las asignaturas adecuadas que mejor les prepararán para acceder al grado que desean cursar".

 

Se ha solicitado al Ministerio de Educación que, con carácter excepcional, aplique una moratoria de un curso en lo relativo al acceso y admisión a la universidad recogido en la LOMCE, ya que la indefinición de la evaluación final de Bachillerato "conlleva la imposibilidad de cumplir el mandato legal de que las universidades aprueben los criterios de admisión basados en el nuevo modelo antes de la finalización del presente curso 2015/2016".

 

"Hay tiempo más que suficiente, ya que la prueba no se va a celebrar este año, sino que será el año que viene, luego queda más de un año para su realización", sostienen desde el ministerio, que añaden la nueva prueba estará diseñada para dar "todas las facilidades a los alumnos", tendrá una estructura "similar" a la actual PAU y la única diferencia "importante" es que será una prueba única en todo el Estado.

 

En un audio, el secretario general de Universidades, Jorge Sáinz, afirma que durante los últimos meses el Ministerio de Educación ha tratado con la CRUE, en "varias reuniones", cuestiones técnicas de la evaluación final de Bachillerato de la LOMCE que "han sido bien acogidas por los rectores", quedando claro que "no hay ninguna indefinición jurídica". Según explica, la propuesta del ministerio se concreta en que la evaluación final de Bachillerato sea "similar" a la existente "con la misma estructura y configuración", y en la que las universidades y profesores de Bachillerato "tengan participación". El objetivo para Sáinz es que los estudiantes "no se vean afectados por los cambios" porque "será como la actual".