Los "quintos" de Fontiveros celebran su día en la fiesta de San Antón

"Quintos" de Fontiveros de 2016

Después de pasar las noches de la mitad de la semana de ronda, en la mañana del domingo 17  se celebró una Eucaristía en honor a San Antón, y una procesión por las calles del pueblo, en la que sólo los quintos y quintas llevaron en hombros a su santo.

Cuenta la historia que San Antonio Abad, llamado también San Antón, vivió entre los siglos III y IV de nuestra era. Se le representa como un anciano barbudo que viste hábito y capa con capucha, una campanilla para ahuyentar demonios y un cerdo.


La presencia de este animal se explica porque los monjes de San Antonio criaban cerdos con el fin de utilizar su grasa para la curación de llagas en las personas enfermas.


Cuando San Antonio comenzó la búsqueda de un hermano ermitaño, le orientaron en el camino un centauro, un sátiro y un lobo. Reunidos por fin los dos santos, un cuervo les sirva pan, y cuando el ermitaño muere, San Antón entierra su cuerpo ayudado por dos leones.

De esta historia se desprende que San Antón sea el amigo y santo de los animales, y el día de su celebración (día de su muerte, el 17 de enero del año 356 a los 104 años de edad) se lleve a los animales a sus altares para que el Santo les bendiga.


El por qué se escogió el día de San Antonio Abad para celebrar la fiesta de los quintos en Fontiveros y otros pueblos de La Moraña, no se sabe con certeza.

 

Dicen las crónicas que puede deberse a que es la mejor época del año para celebrar esta fiesta: los mozos podían festejar estos días con más tranquilidad, ya que las tareas del campo se habían ralentizado en diciembre, y antes de comenzar de nuevo con sus faenas a últimos de enero, primeros de febrero, aprovechaban para estar de fiesta todos juntos por última vez antes de irse a cumplir el servicio militar obligatorio.


También es posible que la costumbre fuese que precisamente el día del “santo de los animales”, por ser en enero, antes de que comenzaran los reemplazos para la “Mili”, y porque antes los animales eran muy apreciados en las labores del campo, se quisiese reforzar esta fiesta y mostrar así que el hombre formaba parte de la naturaleza y todavía honraba a los animales, uniendo la gratitud hacia los animales con la edad en la que los jóvenes se convertían en hombres y podían comprender aún mejor que los animales ayudaban y acompañaban a todos.


Ahora, en los inicios del siglo XXI, ya no hay “Mili”, pero sí fiesta el día de San Antón. Y como cada año, cumplió todos los requisitos, costumbres y tradiciones.  


Después de pasar las noches de la mitad de la semana de ronda, en la mañana del domingo 17  se celebró una Eucaristía en honor a San Antón, y una procesión por las calles del pueblo, en la que sólo los quintos y quintas llevan en hombros a su santo.

 

Luego llegaría el momento en el que los quintos corran las cintas, como mandan los cánones: a caballo, con las crines trenzadas, pañuelo al cuello y un punzón en la mano, para recoger la cinta.


A las cuatro de la tarde el primer quinto recogió el trofeo y partió hacia su casa, acompañado de los demás, para cambiar esa cinta por la que tenía su nombre. Y así uno tras otro, hasta que los 7 quintos y quintas de este año realizaron el ritual. Tras pasar por todas las casas para compartir los productos de las matanzas hace un mes realizadas, y los dulces tradicionales, comenzó la verbena que terminó un poco antes de que los gallos cantaran que el alba estaba llegando.


Eso sí, mientras los quintos del 2016 cumplían con la tradición, los que serán los quintos del 2017 también cumplían con la suya, bailando y ofreciendo de beber a personas que se reunieron, para pasar lo mejor posible el frío de las esperas entre cinta y cinta, ya que son “los chicos y chicas de la bota”, hasta que en enero de 2017 comience su primer año completo de mayoría de edad y por lo tanto de quinta.


Este año, además, fue también especial pues los que serán quintos y quintas en el año 2034, también se reunieron a los pies del monumento a san Juan de la Cruz de Fontiveros. Los 20 niños y niñas nacidos a lo largo del año 2015 (el último a mediados de diciembre) y que tienen toda o parte de su pequeña historia vivida en Fontiveros, posaron en brazos de sus padres para hacer constar ya que piensan seguir con la tradición.

 

No todos ellos viven en el pueblo pero ya que alguno o los dos progenitores de cada cual es paisano de esta villa, tienen mucha relación con ella, y a, a buen seguro, serán los que en el futuro mantengan las tradiciones populares, como ésta de “la fiesta de los quintos”.

 

"Quintos" de Fontiveros 2016

 

 

"Quintillos" de Fontiveros